Editoriales

Paco Blanes, director del ai2: “Guardaré este periodo de mi vida profesional como uno de los más fructíferos y gratificantes hasta el momento”

Publicado el 29 octubre, 2020

 

En el año 2011, de la mano del entonces rector de la UPV, Juan Julià, se realizó una reforma de los estatutos de nuestra universidad. Uno de los aspectos más novedosos que se introdujeron con dicha reforma, no sin cierta polémica y oposición, fue la limitación a dos mandatos de todo cargo electo. Esta modificación de la norma, a mi entender, protege las estructuras docentes y de investigación de cargos que, con el paso del tiempo, hacen de la gestión una tarea repetitiva, perdiendo la capacidad de introducir nuevas ideas y perspectivas.

Pero por otro lado, y quizá este aspecto sea menos considerado, fuerza también a dichas estructuras, a sus miembros, a ser partícipes y protagonistas de la labor de gestionar.

Bien, pues esa es la tesitura en la que se encuentra en estos momentos nuestro instituto, donde es necesario, y obligatorio desde el punto de vista normativo, un relevo, un nuevo equipo de dirección que aporte nuevas propuestas y nuevas energías a esta labor que, aun siendo de todos, requiere de una dedicación específica.

Los 8 años al frente de esta dirección me han dado una oportunidad única para conocer muchos aspectos de lo que es y supone la gestión de la I+D en la UPV. No creo que descubra nada al afirmar que desde el año 2012 la burocracia y complejidad de esta gestión ha crecido, siendo en ciertos momentos desalentadora.

Por suerte, a la hora de afrontar la creciente complejidad de la burocracia de la I+D o de dar soporte a las necesidades de los investigadores, he podido contar con un personal de apoyo cuya respuesta ha sido siempre excelente. A José Rodríguez, Ana Alcalá, Miguel Albero, Francesc Benimelli, Manuela Molins, Amparo Cutillas y Mercedes Salazar, muchas gracias por vuestro apoyo.

Junto a ellos, los gestores que nos han acompañado, José Luis, Marta y Miguel, quienes desde su puesto han procurado simplificar la burocracia y complejidad de los procesos administrativos, trabajando siempre en ese espacio de posibilidades estrecho entre lo viable y lo necesario.

Sin embargo, no han sido estos los aspectos más complejos con los que lidiar en todo este tiempo, ya que siempre es el factor humano, las personas y su respuesta, lo más difícil de manejar. Y ahí no puedo más que alegrarme del equipo de dirección con el que he contado desde el principio. Posiblemente seamos el grupo de dirección más longevo y compacto de cuantos hayan pasado por la UPV (8 años en los que nos hemos apoyado, ayudado, animado). Patricia, Xavi y Toni tienen el mérito de haber estado ahí todo este tiempo, aguantándome, trabajando por el instituto y dejando otras actividades de su carrera profesional en favor de un colectivo como es el ai2 hasta el último día, motivo por el cual merecen nuestro reconocimiento.

Finalmente, no quisiera terminar sin agradecer a todas las empresas que se han acercado, que han confiado en el ai2, en sus investigadores y en su saber hacer. Especialmente, las empresas del Patronato del ai2, las cuales se han prestado a ese reto de la sociedad que es mejorar e incrementar la relación universidad-empresa.

Yo, en poco tiempo, pasaré a ser un investigador más, dejaré (dejaremos) de pensar qué sacamos en el próximo boletín (punto nº 1 en todas las reuniones semanales de dirección), el IAI, la normativa que no se aprueba, qué próxima comisión tenemos que preparar o cómo convencemos a los investigadores para que presenten un taller en las jornadas; y guardaré este periodo de mi vida profesional como uno de los más fructíferos y gratificantes hasta el momento. A la nueva dirección les deseo mucha suerte y por supuesto mi disposición a seguir trabajando por el ai2.


Francisco Morant, investigador del Instituto ai2: “Aprovechemos la ocasión para proyectar el futuro y corregir lo que nos puede permitir crecer”

Publicado el 23 julio, 2020

 

Fuente: UPV

Cuando ya casi alcanzamos la “nueva normalidad”, me han pedido que escriba un editorial para el boletín del Instituto. Son muchas las ideas que me surgen, pero la limitación de espacio me obliga a seleccionar las que considero más interesantes. Aprovecho la ocasión para desear una total recuperación a los compañeros y amigos que han sufrido las consecuencias de la pandemia que nos ha cambiado la vida. Desde aquí, les mando un fuerte abrazo.

La idea original era hablar sobre los temas y proyectos en los que el grupo de investigación está trabajando. El objetivo era contar que el centro de nuestro trabajo es el diagnóstico de fallos y mantenimiento predictivo. Los primeros trabajos de investigación fueron muy académicos y nos permitieron estudiar técnicas de diagnóstico y prevención de fallos e incluso aportar nuevas metodologías basadas en redes de Petri e inteligencia artificial. Estas técnicas fueron aplicadas en refinerías colombianas y en redes eléctricas mexicanas. El punto de inflexión fue la participación en un proyecto grande junto con 32 empresas del sector energético para el desarrollo de un parque eólico en alta mar. Nuestra aportación fue el diseño de un sistema de detección de fallos y mantenimiento predictivo del parque eólico. Los costes de desplazar buques de mantenimiento al parque justifican aún más este tipo de mantenimiento predictivo y manejo de activos para optimizar desplazamientos costosos y optimizar la producción del parque. A partir de ese proyecto exitoso, nos centramos en el área energética, con la colaboración del Grupo de Energías Renovables del Instituto de Energía Eléctrica.

Nuestro objetivo se centró en estudiar los sistemas de producción energética basados en la integración de varios subsistemas de energía renovables (fotovoltaicos, eólicos, minicentrales hidráulicas, turbinas marinas…) con sistema de almacenamiento para cubrir más horas de servicio y con apoyo puntual de plantas diésel cuando fuese necesario. Estos sistemas requieren de un sistema de gestión de la energía que puede incluir todos los desarrollos aportados por nosotros en relación con la detección temprana de fallos y las acciones oportunas para garantizar la continuidad del servicio y la estabilidad del funcionamiento. Son muchos los temas que hemos desarrollado, pero podría resaltar: primero, el desarrollo de una boya marina que integra turbinas marinas, energía fotovoltaica, eólica y almacenamiento en batería. La boya es un sistema autónomo cuya energía se puede utilizar para temas de comunicaciones y, si está cerca de la costa, los excedentes se pueden verter a la red. La boya está monitorizada, de manera que todos las variables están controladas desde tierra.

Por otro lado, hemos trabajado en sistemas híbridos de producción de energía en los que hemos participado asesorando a empresas y, también, en la etapa de diseño y simulación. Por el impacto social que se consigue con estos sistemas llevando energía donde no la hay, son proyectos de los que me siento especialmente satisfecho. De todos ellos resaltaría las instalaciones de Nazareth, en la Guajira Colombiana, en isla Fuerte, isla Múcura, islote de San Fernando (en el Caribe), las realizadas en el Amazonas colombiano (Puerto Nariño, Macedonia y San Martín) y la realizada en el Remanso (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia).

Por último, destacaría los sistemas de eficiencia energética en edificios públicos en la isla de San Andrés para el ahorro de diésel y en otros edificios en instalaciones públicas colombianas.

Hemos realizado también proyectos de asesoramiento a instituciones colombianas para formación de profesionales e investigadores. Junto con el Grupo de Energías Renovables del Instituto de Energía Eléctrica hemos ofrecido una maestría a los profesionales de Instituto de Planificación de Sistemas Energéticos (IPSE), que es el organismo encargado de dar servicio energético a las zonas no conectadas a la red eléctrica. También hemos diseñado y construido un laboratorio de investigación sobre energías renovables en el Departamento del Chocó, en colaboración con la Universidad Tecnológica del Choco y financiado por el Sistema de Regalías del Gobierno de Colombia.

De todo ello os quería hablar con detalle hasta que vi un anuncio en la página web de la universidad sobre el resultado del Ranking QS. Lógicamente, todo lo que sale por esa web es en positivo y con razón, porque hay muchas cosas de nuestra universidad de las que tenemos que sentirnos orgullosos, pero yo me siento en la obligación, al analizar los resultados de ese ranking, de hacer una reflexión más crítica del sistema universitario en general y de nuestra universidad, en particular.

Como muchos de vosotros sabéis, llevo vinculado a la Universitat Politècnica de València 39 años. Algunos de esos años los he dedicado a la gestión universitaria y también a la gestión en la Administración Autonómica. Dentro de la universidad, he ocupado los cargos de director de departamento, director de Instituto de Investigación y vicerrector con dos rectores diferentes. En la administración autonómica, mi responsabilidad fue la de Director General de Formación e Inserción Profesional. Desde hace casi 10 años, decidí no ocupar ningún cargo de gestión más y dedicarme a temas de docencia, investigación y relaciones con las empresas, cuyos resultados he comentado anteriormente. Lo anterior lo cuento para que veáis que he sido testigo de la evolución de esta universidad y que conozco un poco, por los cargos ocupados y por la actividad actual en España y fuera de ella, las necesidades que el sector productivo está demandando.

He leído un artículo en relación con el Ranking QS que se acaba de publicar. El titular de dicho artículo sugiere que la universidad española pierde prestigio internacional por su desconexión con el empleo y justifica esa pérdida de prestigio en una financiación insuficiente, una normativa inflexible y poca conexión con la realidad. También quedamos mal parados en el apartado de impacto de la investigación.

El presidente de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Españolas es muy crítico en este tema y analizando el informe comenta que el 37% de los jóvenes españoles trabaja en puestos por debajo de su cualificación y muchos de ellos no trabajan en una actividad adecuada a su titulación. Como conclusión, hay una clara desconexión entre la universidad y el tejido productivo. El mismo presidente sugiere que la solución está en trabajar con los empleadores para ofrecer más prácticas en las empresas, consultar más a las empresas sobre las habilidades que les faltan a los alumnos y reformar los planes de estudio para reforzar o transmitir esas habilidades.

Yo estoy de acuerdo con ese análisis, puesto que los datos son los que son. Ya hace más de 20 años, cuando era responsable de inserción laboral, se detectó el mismo problema e intentamos acercar más el mundo académico al productivo y, por lo que veo, a pesar del esfuerzo de entonces, el problema sigue o, lo que es peor, está aumentando. Al final, uno piensa que las medidas que sugiere el presidente de los Consejos Sociales para solucionar ese problema pueden ser acertadas, pero yo creo que el problema es de mucho más calado y las soluciones son otras. Los dos mundos: el productivo y el académico se pueden acercar y colaborar, pero finalmente ambos cuentan con personas y son ellas las que tienen que propiciar ese acercamiento.

En este momento quiero recordar el libro de un pensador chino que vivió por el siglo IV antes de Cristo, Chuang-Tsé. Un personaje simbólico del libro, el Dios del Mar, dice: “¿Cómo podré hablar del mar con la rana si nunca ha salido de su charca? ¿Cómo podré hablar del hielo con el pájaro de estío si está retenido en su estación? ¿Cómo podré hablar con el sabio acerca de la vida si es prisionero de su historia?”

Yo creo que en esta reflexión del filósofo chino está detectado el problema. Para hablar del mar habrá que conocer el mar, para hablar del hielo deberías conocer el invierno. Para hablar del sistema productivo deberías conocerlo muy bien. Si desde la universidad no estamos en contacto con el mundo productivo no vamos a saber qué problemas tienen y qué perfil de profesionales necesita. Una solución fue la figura del profesor asociado que pretendía un acercamiento a la inversa. Profesionales de las empresas colaboraban en la docencia, de manera que los alumnos recibían una enseñanza muy adaptada a la necesidad de perfiles profesionales que esos profesores detectaban que sus empresas necesitaban. Esta figura, con el tiempo, se ha desfigurado y el objetivo inicial se ha pervertido. La figura de profesores asociados se ha utilizado de manera perversa por las universidades para conseguir abaratar su plantilla y, en la actualidad, es un proceso a la inversa; la universidad los utiliza como moneda de cambio para crear plazas de carrera universitaria amortizando plazas de asociados. En resumen, ha fracaso el intento.

De nuevo, el mundo productivo y el académico son como dos raíles de la línea férrea que caminan en paralelo, pero con muy poca conexión entre ellos. Esta circunstancia puede que empeore la situación, puesto que pueden dejar de ser paralelos para convertirse en divergentes.

Hace algún tiempo estuve en un tribunal de PFC de la ESTID y me llamó la atención el proyecto que presentaba una alumna. El proyecto lo realizó en colaboración con una empresa y resolvía problemas de redes de comunicación, monitorización con un sistema Scada y temas de integración sensorial. Al finalizar, yo le pregunté qué conocimientos adquiridos en el grado había utilizado para la realización de ese trabajo. La contestación fue rotunda: ninguno. Aproveché la presencia de la responsable del título para que reflexionara sobre lo que estábamos haciendo. Dentro de lo malo, uno puede pensar que la formación recibida le sirvió para búsqueda de fuentes, análisis de soluciones y, finalmente, resolver el problema, pero no se trata de eso.

No estoy diciendo que se abandone la investigación teórica, porque en su definición tiene por objetivo la generación de conocimiento sin importar su aplicación, y puesto que uno de los objetivos fundamentales de la universidad es la generación de conocimiento, esta es muy necesaria y conveniente. Esta investigación debe de estar presente siempre en la universidad como un objetivo prioritario, pero también esos conocimientos generados se pueden utilizar para solucionar problemas y, en ese sentido, la investigación aplicada, cuyo objetivo es encontrar estrategias que puedan ser empleadas para resolver un problema específico y que se nutre de la investigación teórica para generar conocimiento práctico, debe de estar muy presente en una universidad politécnica, ya que es un camino para acercar el mundo científico al productivo.

También es misión de la universidad formar buenos profesionales con perfiles que demande la sociedad. Para esa misión, el peso de la investigación aplicada será relación directa con la adaptación de esas enseñanzas a lo que realmente necesita la sociedad. El resultado del acercamiento del investigador, el profesor o el personal de la universidad al mundo productivo mediante estrategias que se deberían diseñar, será una adaptación de los contenidos para ajustar su enseñanza, puesto que ellos serán testigos directos de lo que la empresa está utilizando y lo que está demandado. Si conseguimos que los raíles por los que circula el mundo productivo y el académico se crucen constantemente, conseguiremos una convergencia de objetivos.

Instrumentos de control para que esto ocurra tenemos. Si entramos en la web del Consejo Social de la Universidad y abrimos la presentación de nuestra presidenta podemos leer: “La Universidad juega un papel fundamental en la transmisión de conocimiento a una sociedad que, cada vez, le exige mayor implicación. En la hoy conocida como tercera misión de la universidad, la contribución al desarrollo económico y social, resulta fundamental la transferencia de la investigación a la sociedad, así como la mejora de la inserción laboral de los titulados. En el impulso de este modelo juega un papel trascendental la labor del Consejo Social como nexo de unión entre la institución universitaria y la sociedad”. Efectivamente, una de las funciones del Consejo Social es esa y, frente a eso, solo cabe decir: cúmplase.

Finalmente, estamos en un momento muy importante porque, debido a la pandemia, nuestra forma de vida puede cambiar, al menos temporalmente. Si aceptamos la definición de resiliencia como la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro, estamos en un momento muy bueno para reflexionar sobre esto, ya que estos momentos difíciles permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta el momento.

Aprovechemos la ocasión para proyectar el futuro y corregir aquellas cosas que nos pueden permitir crecer.

Saludos.


Silvia Terrassa, directora de la ETSINF e investigadora del ai2

Publicado el 27 mayo, 2020

 

¿Nos hacemos mayores?, ¿es realmente esa la triste, cruda realidad? Después de revisar lo vivido los últimos dos años, no lo tengo del todo claro.

En un momento en el que los cambios son espectacularmente rápidos, la lentitud a la que somos capaces de reaccionar frente a ellos es preocupante. Pero eso no es solo problema de edad. Durante los últimos años nos hemos llenado de una carga de gestión desorbitante, con gran cantidad de procesos lentos y pesados en los que no sabes muy bien quién es responsable de que la maquinaria administrativa no acabe de funcionar.

Me centro, por ejemplo, en mi ámbito. Yo, como directora de una escuela de informática dentro de una universidad politécnica de esas que están en los mejores rankings, que tengo la gran suerte de estar viviendo uno de los momentos más dulces y productivos por los que ha pasado la ingeniería informática y, seguramente, tendría un éxito asegurado si montara cualquier titulación dentro de nuestro ámbito. En esta situación, debería centrarme en averiguar exactamente qué tipo de profesionales demanda la sociedad para prever qué estudios hacen falta y hacer lo posible para ofrecerlos en mi escuela. Con este contexto, uno podría pensar que reaccionar e implantar nuevas titulaciones es tarea fácil, sobre todo dado que el mensaje que nos trasladan constantemente desde el gobierno de la universidad, sobre que se necesita aumentar considerablemente los créditos matriculados, por el bien de nuestra futura financiación. Pues bien, os puedo confesar que en esta situación me encuentro bastante condicionada para poder reaccionar como debiera.

Por un lado, está toda la parte burocrática que supone solicitar una nueva titulación, que no es poca, tanto internamente en la universidad, como externamente durante todo el proceso de verificación de los títulos oficiales. Pero no es solo eso, hay algo más, el ambiente está enrarecido, el profesorado enfadado y cuando se les propone a los departamentos la posibilidad de crecer en créditos, la respuesta, lejos de ser positiva, es difusa y, en muchos casos, resignada. Ven problemas en montar asignaturas nuevas y realizar el encargo docente a sus profesores y profesoras, por culpa de la gran falta de motivación. Y aunque lo entiendo, aunque empatizo con la situación, puesto que soy, ante todo, profesora universitaria, creo que pensar que esto es consecuencia directa de la falta de relevo generacional del profesorado y que el problema es que nos hacemos mayores es simplificar las cosas en exceso.

Mi gran duda es: ¿podemos pararnos aun sabiendo que podemos acabar siendo poco competitivos? En un momento donde las universidades privadas empiezan a ser dignas rivales y nos comen cada vez más terreno, ¿nos podemos permitir ese lujo? Es obvio que el mundo sigue girando y la universidad, como institución, debe seguir avanzando; falta decidir si nosotros y nosotras lo hacemos con ella. Obviamente, en todo esto el gobierno de la universidad tiene mucho que decir e impulsar y, seguramente, sin ese apoyo poco podremos hacer.


Francisco Blanes: “Es el momento de fomentar una economía basada mayoritariamente en actividades intensas en conocimiento”

Publicado el 28 abril, 2020

 

Cuando recibáis este boletín llevaremos casi 50 días de confinamiento, una situación que ha cambiado nuestra vida en todos los ámbitos: familiar, laboral, social, sanitario y económico principalmente.

De todos ellos es el familiar y sanitario el más sensible, por lo que desde la dirección del instituto os deseamos lo mejor, que estéis bien y sanos, tanto a vosotros como a vuestros más cercanos.

Ya desde la vertiente laboral, a nadie se le escapa que esta situación ha transformado nuestra forma de trabajar. Hemos movido todo un modelo de docencia presencial a las clases on-line y en remoto. Hemos desarrollado materiales nuevos, adaptados a las circunstancias, y con nuevos criterios de evaluación de las materias. Y todo eso en lo que tardan en celebrarse unas fallas. Dicho logro es, sin duda, resultado de la alta capacidad del personal docente y la labor de servicios centrales de la UPV, que han multiplicado recursos humanos y materiales para dar soporte a esta transformación.

Bien, pues llega también la hora de aplicarse la misma receta a las tareas de investigación, pues esta situación no parece que vaya a acabar en breve o de forma radical. Debemos ir planificando y poniendo en marcha planes que permitan compaginar la I+D con las restricciones y medidas sanitarias que se establezcan. Y debemos hacerlo a todas las escalas, desde los equipos de proyectos, grupos de investigación, hasta la dirección del instituto.

Somos conscientes que se trata de una tarea difícil, pues a la complejidad de la situación, se une la dificultad añadida de las medidas legales y administrativas que ralentizan aún más la actividad investigadora. En este sentido, el equipo de dirección del ai2 trabajaremos para poner cuantas medidas estén en nuestras manos encaminadas a resolver los problemas y allanar los obstáculos. Así mismo tenéis los canales de comunicación abiertos para plantear cuestiones que lleven a mejorar las condiciones necesarias para proseguir con nuestra actividad de I+D.

Frente al reto sanitario y económico que ha planteado esta pandemia, muchas voces se alzan resaltando la importancia que la investigación debe tener de cara a futuro, como principal herramienta para prevenir y protegerse en escenarios venideros similares. Quiero creer que eso va a ser así y que de una vez, nuestros gobernantes y gobernados entenderán la importancia de una economía basada mayoritariamente en actividades intensas en conocimiento.

Pero mientras tanto os animo, nos animo, a no bajar los brazos, a no renunciar a iniciativas, proyectos y retos. En definitiva, a hacer fortalecer esa economía basada en el conocimiento, más si cabe en estos momentos.

No soy habitual de citas ni frases famosas, pero hace poco leí en el perfil de WhatsApp de un buen amigo y compañero del ai2 un pasaje que, espero, nos ayude a superar estas circunstancias aunque sea con espíritu quijotesco:

Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca”.


Antonio Correcher. Subdirector del Instituto ai2

Publicado el 30 enero, 2020

 

Mi móvil está sin batería. Esto va a complicar un poco más el día, que ya viene complicado de por sí. Creo que Carlos me puede dejar un cable, siempre tiene de todo. Desde que entrenamos juntos para el torneo del ai2 de 2015 me ha ayudado mucho en mi día a día. Lo dejaré cargando antes de la reunión con Manolo, tenemos que avanzar en las medidas de fuerza del equipo. Les contaré las mejoras que me sugirió Javi el viernes; en el café siempre hablamos del día a día y la verdad es que es un experto en señales ruidosas. Hay que probar esas mejoras.

Es muy fácil acomodarse en la rutina diaria. El trabajo de gestión, docencia e investigación con tu grupo se come todo el horario laboral incluso más allá de las horas que deberíamos dedicar a todo ello. Esa automatización de las tareas, a largo plazo, puede llevar a olvidar un elemento clave para el desarrollo de nuestra actividad: las relaciones.

El activo más importante de cualquier organización son las personas, su verdadero motor. Sin perder de vista que a nivel laboral las personas con las que se trabaja son compañer@s, las relaciones con ellas son fundamentales para llevar a cabo con mayor o menor éxito cualquier proyecto. Conocer a tus compañer@s, sus destrezas, pero también sus preocupaciones, sus proyectos, sus alegrías, … es el lubricante que hace que la máquina funcione.

El principal impedimento para poder conocer mejor y ampliar el círculo de contactos de cada un@ es la rutina de actividades. La manera de superarlo es evidente, si quieres obtener distintos resultados, debes hacer cosas distintas. Si bien desde un punto de vista individual es muy complicado romper estas dinámicas, para poder conseguirlo, las estructuras directivas deben apostar por las personas y sus interacciones.

Una de las directrices básicas desde la actual dirección del Instituto ai2 es el fomento de la cohesión interna de los miembros del Instituto, es por ello que siento enormemente agradecido de formar parte de esta dirección. Es un honor haber podido organizar tantas y tantas actividades para fomentar los nexos de unión entre los miembros del Instituto que han querido ampliar su círculo, romper su rutina.

Este trabajo, indudablemente, ha ampliado mi círculo dentro y fuera del ai2, he podido conocer prácticamente a todas las personas que trabajan o han trabajado en el ai2: profesores, investigadores, técnicos, becarios, contratados, doctorandos, … muchas, muchas personas, muchas más de las que caben aquí, todas aportándome algo cada día y yo a ellas: una sonrisa de buenos días, una solución al problema que llevo dos semanas tratando de arreglar, una indicación de cómo usar un equipo, un modelo de examen, un taller para las jornadas… A tod@s vosotr@s, os estoy muy muy agradecido.

Podría parecer que obligarse a correr una carrera, jugar un partido de pádel o acudir a una presentación de proyectos internos no sea una actividad productiva por la que posponer otras. Pero SÍ lo es, ampliar tu círculo te permite conocer a la gente que está a tu lado y te hace crecer como profesional y persona.

Ya se ha cargado el móvil, voy a devolver el cable a Carlos y después planificaré las actividades del ai2 para el segundo semestre. Espero verte allí.


José Luis Navarro, investigador del área de Control de Procesos

Publicado el 28 noviembre, 2019

 

Después de varios años de publicación de boletines del Instituto ai2, me ha tocado el turno. Y, como imagino que les ha pasado a otros, me enfrento a la eterna pregunta, ¿qué cuento? Durante un par de semanas, en mi cabeza se instala una guerra de ideas, de la que os doy unas pequeñas conclusiones por si alguien en el futuro quiere explayarse (jajaja):

  • Explicar alguna línea de trabajo de investigación de nuestro grupo. Fácil de escribir, pero algo aburrido para el resto.
  • El envejecimiento de la plantilla del instituto y la universidad. Aprovecho para animar a los estudiantes que lean estas líneas a trabajar en sus currículum, pues en 10 años es muy probable que haya muchas vacantes y posibilidad de acceso real a las plantillas de las universidades españolas.
  • Hacer un análisis de noticias sobre el futuro tecnológico más o menos próximo, como la conducción autónoma, vehículo eléctrico, drones que nos llevarán los pedidos a casa, coches voladores, robots o la inteligencia artificial que nos quitarán el trabajo, etc. (Podríamos hacer una porra sobre las noticias o tecnologías que se implantarán realmente en la sociedad, a ver quién acierta más y se lleva el premio).

Y claro, no he puesto la que ganó, me la reservo para mí.

Releyendo los boletines ya publicados, me fijé en algunos que combinaban las aficiones de los ponentes con la aplicación de técnicas relacionadas con el AI2. Y me dije: perfecto, ¡¡¡este es el tema!!!

Como ya sabréis, me gusta practicar diversos deportes, pero además del pádel y el golf, también soy parte del equipo de vela de la UPV, junto con otros compañeros del AI2.

Cuando empecé con la vela ya era algo mayor, hace unos 20 años (aunque ahora que lo veo con perspectiva, era un “jovenet”… ¡¡¡quién pillara esos años!!!). Fue en un curso que hacía Deportes, de iniciación a la vela. Recuerdo que salimos a navegar una tarde y hacía bastante viento, apagaron el motor y quedé totalmente enganchado: navegar solo con el viento, el barco escorado, haciendo banda, bajando a sotavento a soltar la escota con el pie dentro del agua por la escora del barco. Este deporte era para mí.

En un barco y, en especial, en uno de regatas, hay mucha tecnología. Solo me voy a centrar en la parte que los marineros llaman electrónica y el uso actual o posibles innovaciones utilizando la tecnología con la que trabajamos en el AI2:

Instrumentación: cualquier velero dispone de una instrumentación básica para navegación que consta de veleta (dirección viento), anemómetro (velocidad viento), corredera (velocidad barco con respecto superficie mar), GPS (posición y velocidad absoluta) y compas (orientación eje barco con respecto a eje magnético). Conocer posición de los carros de escota, pajarín, backstay (menudas palabrotas, para eso tenéis a Google) y tensiones de drizas y escotas sería muy interesante, aunque las celdas de carga son muy caras.

Observadores: A partir de las lecturas de estos instrumentos, que son relativos al barco, se debe obtener dirección e intensidad el viento, corrientes, rumbo, abatimiento, etc. Pero por características de esta instrumentación, existen errores debidos a escora, estado de la mar, calibración, etc. Se puede utilizar IMUs para conocer orientación ejes del barco y corregir las medidas de los instrumentos, fusionar datos con los ofrecidos por GPS y corredera para aumentar precisión.

Redes de comunicaciones: todos los instrumentos y unidades de control de la electrónica de un barco se comunican utilizando redes. Algunas son propietarias, pero las más extendidas son NMEA 0183 (bastante obsoleta) y NMEA2000 (que toma como base un bus CAN). Como curiosidad, indicaros que las tramas que emiten los GPS provienen del estándar NMEA0183.

Sistemas empotrados: Al final, toda la información llega a una unidad de control que realiza los cálculos pertinentes. Los fabricantes comerciales ofrecen soluciones cerradas, como es habitual en todos los sectores. Pero existe un desarrollo abierto basado en Raspberri Pi llamado Openplotter.

Sistemas de visión: Uno de los retos en navegación es saber si las velas (son como un ala de avión, pero deformable) están bien trimadas. Una forma de saberlo es midiendo la sección recta de una vela a distintas alturas. Habréis visto que las velas de competición llevan líneas horizontales a diversas alturas (y si no, os fijáis la próxima vez que veáis una regata en la TV). Un sistema de visión permite conocer la flecha máxima y su posición, además de la orientación de la sección y cómo cambian con la altura de la vela (twist).

Saber dónde están los otros barcos con respecto al nuestro, si ganamos o perdemos distancia con respecto a ellos, si les podemos pasar por la proa o por la popa en un cruce, si el barco ha llegado al layline o detectar rachas de viento son sistemas nuevos que no están desarrollados, al menos, que yo sepa.

Sistemas de control: Aunque no dejan utilizarlo en regatas, todos los barcos tienen un piloto automático para mantener el rumbo o para seguir una trayectoria con el GPS. Además, en los veleros existe una opción para navegar con un viento aparente fijo (dirección del viento medido por la veleta del barco: las velas reciben esa dirección de viento).

Sistemas de ayuda a la competición y entrenamiento: Además de la información anterior, en una competición o en entrenamientos es muy útil disponer de diversa información que ayude a mejorar las prestaciones del barco: trazado automático de las polares del barco (velocidad óptima del barco en función del viento); conocer si se navega a la velocidad y rumbo óptimos; dar indicaciones de trimado y rumbo para acercarnos a los números óptimos del barco; recalibración automática de instrumentos; cuenta atrás para salida de regatas e información sobre línea de salida y posición actual del barco; visualización del límite del campo de regatas (laylines); histórico de intensidad y dirección del viento.

Visualización de la información: como veis, es mucha información que hay que presentar de una forma eficiente y que sea fácil de navegar entre las distintas opciones en función de la situación de la regata.

Big data: si se dispone de la instrumentación adecuada y un histórico con un número de datos suficiente, se puede utilizar técnicas de Big Data y de inteligencia artificial que detecte patrones de comportamiento y pueda detectar situaciones que mejoren las prestaciones del barco.

Los marineros experimentados siempre dirán que la navegación es un arte y que esto no sirve para nada. Aunque a los que nos gusta cacharrear y hacer desarrollo, siempre disfrutaremos con nuestro “juguete”, aunque no sirva para mucho.

Espero que os haya gustado y que os haya dado algunas ideas para ejercicios, proyectos de asignatura o de trabajo final de máster. Si queréis más información o detalles, ya sabéis dónde encontrarme. Y si conseguís desarrollar algún sistema, me lo decís y lo probaremos en el barco de la UPV.


Alfons Crespo. Investigador del Área de Informática industrial

Publicado el 30 septiembre, 2019

 

Este septiembre acabamos de empezar un nuevo curso y, en mi caso, se cumple la cuadragésima vez que se da esta circunstancia desde el curso 1979-80, que fue mi primer inicio como profesor. Así pues, han pasado muchos años y añoro, sobre todo, dos cosas: el empezar el curso un poco más tarde y, sobre todo, a algunas de las personas con las que empecé a trabajar, a aprender a ser una persona comprometida con la universidad y a alcanzar una formación investigadora diferencial de lo que existía en aquel momento en la universidad española. El largo camino recorrido me ha permitido, y creo que he sido testigo de excepción, observar y participar en unos cambios muy importantes tanto desde el punto de vista de la propia universidad como de la tecnología.

La universidad, en general, ha experimentado unos cambios fundamentales que han permitido alcanzar unos niveles de calidad nada comparables a los de los años 80. Simplemente decir que en 1984 se consiguió el primer proyecto nacional de investigación CAYCIT en el centro de Industriales, que estuvo liderado por Pedro Albertos y Francisco Payri. Nada comparable con lo que tenemos ahora en cuanto a proyectos de investigación, publicaciones y acceso a recursos para la investigación y el desarrollo. Acceder a las publicaciones que te permitiesen realizar un estado del arte en los temas de tesis que iniciamos en aquel momento era toda una labor de rata de biblioteca. Solo unas pocas revistas estaban en la biblioteca y se pedían a través de ésta otras publicaciones que identificábamos al acceder a los artículos a los que teníamos acceso. La importancia de la asistencia a los congresos era fundamental, ya que se tenía acceso directo a las publicaciones e investigadores.

Formar parte del equipo del profesor Pedro Albertos fue todo un privilegio. La tesis doctoral que realicé se enmarco en un convenio con la empresa nacional de distribución eléctrica de Sudáfrica en cuyas instalaciones realicé la implantación del software desarrollado y que fue la base de la tesis doctoral. Hacer una estancia en Johannesburgo en el año 1983, en pleno apartheid, para instalar en la empresa el programa desarrollado fue toda una aventura. En aquel proyecto ya aplicamos programación orientada a objetos para el diseño de los programas en un lenguaje que no se caracterizaba por esta característica, como era es el Fortran.

Posteriormente, ya usamos lenguajes como Smalltalk, como algunos más mayores recordareis, para el control de un horno de cemento.

En el núcleo del grupo, el profesor Juan Antonio de la Puente fue el catalizador de la informática industrial cuando ese término no se había acuñado. Ello permitió liderar una serie de actividades que permitieron la creación primero de la Escuela Universitaria de Informática y, posteriormente, la Facultad de Informática en nuestra universidad.

A lo largo de aquellos primeros 10 años transité del departamento de Automática de Industriales al departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos (DSIC) y, finalmente, al de Ingeniería de Sistemas, Computadores y Automática (DISCA). Este DISCA se dividiría posteriormente en dos departamentos orientados a la automática (DISA) y la arquitectura de los computadores (DISCA). Este viaje por distintas temáticas (control, lenguajes y arquitecturas) me permitió tener una visión amplia de la informática y su utilización en la industria. La informática industrial viene a representar un marco en el que su uso cubre todo el espectro de temas de forma multidisciplinar. Los sistemas de tiempo real vienen a representar la materia más formal que enmarca la informática industrial.

La evolución de la informática industrial a lo largo de los últimos 30 años ha sido muy importante. Actualmente, la denominada Industria Conectada o Industria 4.0 pone el foco de la industria todo un conjunto de tecnologías llamadas habilitadoras al servicio de la industria. Tecnologías como sistemas empotrados, virtualización, seguridad, internet de las cosas, servicios de intermediación, middleware, nube privadas y públicas, procesamiento inteligente masivo de los datos (Big Data), etc. Son la evolución y consolidación de un gran número de tecnologías que se han desarrollado de forma independiente y que han convergido en este entorno para ofrecer a la industria un futuro prometedor.

Sin embargo, estamos obligados a no confiar en todo lo nuevo, sobre todo cuando muchas técnicas de las nuevas son presentaciones anteriores de otras. Tanto en la investigación como en el desarrollo, las modas suelen tener un comportamiento repetitivo. Un claro exponente son las técnicas de inteligencia artificial que, los que somos mayores, hemos visto aparecer y desaparecer varias veces. Siempre han tenido un carácter de técnica definitiva, pero que ha desaparecido a los pocos años discretamente. Esto no quiere decir que no confíe en dichas técnicas, podría poner muchos casos que, aunque no tan claros, creo que son fundamentales. De lo que desconfío muchas veces es de la popularización de estos términos y la generación de expectativas. Recuerdo en los años 90 como los denominados sistemas expertos venían para resolver todo en la informática. Poco a poco desaparecieron del escenario para quedarse como técnica para ciertos y relevantes usos.

A partir de los años 90, formamos el grupo de informática industrial y sistemas de tiempo real en el que, con un conjunto de personas envidiables, hemos transitado un largo camino de proyectos publicaciones y vivencias. A lo largo de estos 30 años, el grupo ha disfrutado siempre de proyectos nacionales de investigación, ha participado en más de 15 proyectos europeos y se han firmado convenios con muchas empresas tanto nacionales como internacionales.

Para terminar este recorrido, una de las cosas de la que nos sentimos más orgullosos es de que en los próximos años el software desarrollado inicialmente en nuestro grupo, y después industrializado por la spinoff de la UPV FentISS, será el software español más replicado en el espacio. El hipervisor XtratuM, que desarrollamos en varios proyectos europeos, FentISS lo ha certificado y es el software de base de la mayor constelación de satélites que ha desarrollado la empresa OneWeb para ofrecer servicios de 5G de forma global con más de 700 satélites a lanzar en los dos próximos años. Actualmente, ya están orbitando 6 satélites con total éxito.


Mª Carmen Juan, investigadora del Instituto ai2 en temas de realidad aumentada

Publicado el 30 mayo, 2019

 

El 2 de febrero de este año, la UPV publicó la noticia del U-Ranking 2019, séptima edición, en la que el titular era “La UPV, mejor universidad de España en docencia, segunda en innovación y desarrollo tecnológico y tercera en la clasificación global”. Este titular es posible gracias al talento, esfuerzo y tiempo que le dedicamos los profesores de la UPV. Estos indicadores contrastan con las dificultades a las que nos enfrentamos todos los días. Creo que todos somos conscientes de este hecho, pero me voy a referir a algunas de ellas en esta editorial. Respecto a la docencia, indicar el endurecimiento progresivo de los criterios para asignar la carga docente (POD), siempre al alza. Este año se ha eliminado el 10% de seguimiento docente o la reducción por dirección de tesis que ha pasado de 3-2-1 a 2-1-1 (no se aplicará con carácter retroactivo, es decir, no afecta a las tesis a considerar para el POD de 2019-2020). Respecto a la investigación, mencionar la dificultad constante para conseguir financiación, la excesiva burocracia, la lentitud en la administración y todas las dificultades asociadas a la solicitud y justificación de proyectos. En este punto, me atrevo a comentar el caso de un proyecto financiado por el Plan Nacional de Investigación, que finalizó en 2012, en 2017 se subsanó la justificación de gastos requerida y a fecha de hoy no se ha recibido contestación. Hace más de 6 años desde que finalizó el proyecto y los gastos que la administración no considere justificados se tendrán que devolver con intereses y a cargo de un centro de coste del investigador principal. Este tipo de situaciones son totalmente injustas y frente a ellas estamos indefensos.

Ya hace más de 10 años que formo parte del Instituto ai2. En primer lugar, agradecer a todas las personas que han facilitado mi labor en el mismo y, en especial, a todas las personas que han trabajado conmigo. En esta editorial voy a hacer un repaso de las investigaciones en las que he participado durante este tiempo. Tras mi incorporación al instituto, el primer proyecto concedido con financiación nacional fue APRENDRA. Al que le han seguido otros, CHILDMNEMOS y AR3Senses, así como otros proyectos financiados por la Generalitat Valenciana, la propia Universidad o convenios con empresas. También he participado como investigadora en otros proyectos financiados a nivel europeo. Fruto de dicha investigación, destacaría las numerosas publicaciones en revistas indexadas en JCR. También se ha contribuido a la difusión del potencial de las aplicaciones desarrolladas. Por ejemplo, aludir a mi participación en varias de las jornadas organizadas por el Instituto ai2 o las apariciones en prensa, por ejemplo, las últimas noticias sobre la primera app desarrollada en AR3Senses en marzo-abril de 2019.

El nexo de unión de la mayor parte de mi investigación se ha centrado en torno a la realidad aumentada. La realidad aumentada es una tecnología que permite aumentar la información que le llega al usuario procedente del entorno real. Este aumento puede involucrar a varios sentidos, aunque el sentido principalmente utilizado es la vista, seguido del oído. A continuación, enumeraré algunas de las aplicaciones de realidad aumentada desarrolladas en estos últimos 10 años: para conocer animales en peligro de extinción; aprender a deletrear; aprender a reciclar; conocer alimentos, animales y monumentos del mundo; aprender historia; aprendizaje dental; aprender estructuras cerebrales; educación terapéutica en diabetes; aprender numismática; y apps para evaluar la memoria espacial. Vemos ejemplos de algunas de ellas en la siguiente imagen:

Me gustaría destacar la app para evaluar la memoria espacial. En AR3Senses hemos desarrollado una app de realidad aumentada basada en SLAM para evaluar la memoria espacial. La memoria espacial se refiere a la capacidad de almacenar y recordar representaciones de estímulos espaciales. Estos estímulos pueden ser visuales, auditivos o de otro tipo. La diferencia fundamental de esta app respecto a otras es que se puede utilizar en cualquier entorno y no se tienen que añadir elementos a la escena. La app consta de dos fases básicamente. En la primera de ellas, el evaluador recorre el entorno utilizando el dispositivo móvil y la malla asociada al mismo se almacena en el móvil. El evaluador coloca los objetos virtuales en el lugar deseado en el entorno real. En la segunda fase, el usuario tiene que llevar a cabo las tareas de memorización y evaluación. En la tarea de memorización, el usuario recorre el entorno real, en él aparecen los objetos virtuales, y tiene que memorizar la ubicación de los objetos virtuales en el entorno real. En la tarea de evaluación, el usuario recorre de nuevo el entorno y debe colocar correctamente los objetos visualizados en la tarea previa. La ventaja principal de esta app es que no requiere añadir elementos a la escena (p. ej., marcadores o imágenes) y se puede utilizar en cualquier entorno, de pequeñas dimensiones (una habitación) o grandes dimensiones (dos plantas de un edificio). Los objetos a utilizar los selecciona el evaluador. La app es totalmente personalizable. Cada vez que se utilice, se puede seleccionar el entorno, el número de objetos y los objetos a utilizar, lo que permite que se puedan establecer niveles a elección del evaluador. Los miembros del proyecto AR3Senses creemos que esta app tiene muchas posibilidades, entre ellas, evaluación, entrenamiento y aprendizaje. En evaluación se podría utilizar para la identificación de alteraciones en la memoria espacial, por ejemplo, la detección temprana de problemas de desarrollo atípico en niños. Como herramienta de entrenamiento, se podría utilizar para entrenamiento de la memoria espacial en diferentes colectivos, por ejemplo, enfermos con demencia, siempre que la fase de la enfermedad permita el uso de este tipo de aplicaciones.

También voy a mencionar que, actualmente y por dos años, formo parte de la Comisión de Acreditación C12. Ingeniería Informática para la acreditación a TU y CU. Cargo que afronto con ilusión.

Por último, creo firmemente en el potencial de la realidad aumentada para ayudar en muchos campos, entre ellos la psicología y el aprendizaje. Espero seguir trabajando en ellos y que con mi granito de arena el Instituto ai2, el DSIC y la UPV sigan creciendo.


Juan Manuel Herrero, investigador del grupo de CPOH

Publicado el 27 marzo, 2019

 

Os voy a hablar de las herramientas de optimización multiobjetivo porque son las que utilizamos habitualmente en el grupo CPOH para abordar los diferentes problemas que nos surgen y que pueden ser tan útiles en vuestros proyectos como en los nuestros.

Es muy común que, en nuestra investigación, los problemas a los que nos enfrentamos se planteen como problemas de optimización. Generalmente, tenemos que contemplar diferentes objetivos a optimizar simultáneamente, que se encuentran en contraposición. Construimos modelos más o menos complicados (conceptos de diseño) que queremos evaluar sobre dichos objetivos. Y para ello establecemos un problema de optimización multiobjetivo.

Existen principalmente dos enfoques para resolver este tipo de problemas:

  1. Un enfoque a priori, donde uno establece sus preferencias con respecto a los objetivos antes de la optimización y transforma el problema multiobjetivo en monoobjetivo agregando los objetivos en base a dichas preferencias. El resultado es una solución óptima.
  2. Un enfoque a posteriori donde, en una primera etapa, una optimización multiobjetivo se lleva a cabo para determinar el conjunto de soluciones óptimas (frente de Pareto). En una segunda etapa, el diseñador analiza el frente y fija sus preferencias para escoger una solución óptima.

Si bien el primer enfoque propone una metodología más sencilla, establecer las preferencias puede ser una tarea no trivial, especialmente cuando nos enfrentamos a problemas nuevos en los que tenemos poca experiencia.

Por otro lado, en el segundo enfoque, evitamos tener que tomar una decisión a priori, ya que no necesitamos agregar los diferentes objetivos que se plantean en el problema a solucionar. El obtener el frente de Pareto permite dar una visión más general de las capacidades de nuestro concepto de diseño, pudiendo medir la bondades y deficiencias con respecto a los objetivos. Este espacio de objetivos resulta ideal para comparar diferentes conceptos de diseño que pudiesen surgir. Este enfoque no está exento de inconvenientes, ya que, tras obtener e inspeccionar el frente, hay que elegir de él la solución óptima final. Esta tarea no tiene por qué ser sencilla, especialmente en problemas multiobjetivo con más de dos o tres objetivos.

Si bien podemos encontrar herramientas de optimización específicas para problemas concretos, los algoritmos evolutivos (EAs), y su versión multiobjetivo (MOEAs) son una alternativa muy interesante. Son fáciles de adaptar a multitud de problemas, permitiendo optimizar funciones no convexas (evitando óptimos locales), tener en cuenta restricciones, etc. Y en el caso multiobjetivo caracterizar el frente en una sola ejecución del algoritmo.

En relación al enfoque a priori, el grupo hace tiempo que desarrolló un algoritmo genético (GA) con codificación real que tenéis disponible en Matlab central. Ha sido pensado para ser usado de manera sencilla, y aunque es posible ajustar sus parámetros para un uso más particular, puede ser usado simplemente indicando la función de Matlab que calcula el objetivo a optimizar y el espacio de búsqueda de los parámetros.

Con respecto al enfoque a posteriori, en Matlab central, usando la misma filosofía de sencillez en su uso que con el GA, hemos dejado el algoritmo evMOGA que permite caracterizar el frente de Pareto.

En relación a la etapa de decisión final, para ayudar a la representación gráfica del frente de Pareto en un espacio multidimensional, es posible usar la herramienta interactiva Level Diagrams, que el grupo ha dejado también en Matlab central. Level Diagrams representa cada objetivo y parámetro de diseño en diagramas separados. Las soluciones se clasifican usando diferentes normas y se representan en los diagramas de forma sincronizada. Resulta muy útil la posibilidad que ofrece de colorear soluciones para establecer preferencias.

Por último, comentar que estos últimos años hemos dirigido nuestro esfuerzo en la caracterización de soluciones casi óptimas no dominadas en su vecindad (e-eficientes). En un problema de optimización, tradicionalmente, el diseñador sólo analiza las soluciones óptimas, descartando el resto. Pero con ello, también se descartan las soluciones e-eficientes que pueden resultar interesantes al diseñador. Las soluciones e-eficientes son soluciones buenas con respecto a los objetivos establecidos y diferentes a las óptimas. Como poco, dichas soluciones pueden ayudar al diseñador a tener un conocimiento mayor del problema en cuestión, además de ser alternativas a las óptimas, por el mero hecho de ser casi óptimas y diferentes. Hemos desarrollado el algoritmo nevMOGA, que permite caracterizar las soluciones óptimas y casi óptimas no dominadas en su vecindad. En breve estará también disponible en Matlab central.

Para terminar, a modo de ejemplo, simplemente mencionar algunos casos donde hemos aplicado estas herramientas. Además de los típicos casos de ajuste de parámetros de controladores (PIDs, SMC en aerogeneradores, DMCs, etc.) y en modelado (invernaderos, UAVs, sistemas de generación de energía, etc.) también los hemos aplicado en diseño de pantallas y difusores de sonido y recientemente en la gestión de carteras financieras.

Os animo a que los probéis y nos consultéis sobre cualquier duda en su uso o aplicación particular que tengáis.

https://es.mathworks.com/matlabcentral/fileexchange/39021-basic-genetic-algorithm?s_tid=prof_contriblnk

https://es.mathworks.com/matlabcentral/fileexchange/31080-ev-moga-multiobjective-evolutionary-algorithm

https://es.mathworks.com/matlabcentral/fileexchange/62224-interactive-tool-for-decision-making-in-multiobjective-optimization-with-level-diagrams


Antonio Sala, investigador del área de Control de Procesos del Instituto ai2

Publicado el 30 enero, 2019

 

Acabo de cumplir los cincuenta y, además, hace veinte años que leí la tesis doctoral y diez que soy catedrático. Hasta ahora, sólo miraba hacia adelante pero, dados estos aniversarios “redondos”, con la medalla XXV años UPV en la mano, es momento de mirar hacia atrás y hacer balance.

En estos años han pasado muchas cosas. Empecé desorientado, pensando que no sabía nada de nada (los matrix pencils, las Riccati equations, etc. me sonaban a “chino”) y por eso me decanté por el control “inteligente”: que las máquinas “aprendan solas a hacer las cosas difíciles”. Pero me di cuenta de que las máquinas con “reglas de experto” y las redes neuronales de 1992 (donde costaba 2 horas ajustar una red de veintitantas neuronas con un flamante 80486-66 MHz) no iban a llegar muy lejos en cuanto a control multivariable avanzado, y me puse a ver LMIs.

Un cuarto de siglo después, sigo pensando que no se nada: me siguen sonando a chino adaptive backstepping, hamiltonianos, dualidad y en las técnicas “inteligentes” donde las máquinas “aprenden solas” resulta que también hay que estudiarse teoría de grafos, PAC-learning, approximate dynamic programming, Vapnik-Chervonenkis y la tira de cosas. El problema de haber estudiado mucho en estos veinte años postdoctorales es que hay tantas cosas tan buenas por ahí fuera que cuando me preguntan “en qué trabajo”, “cuáles han sido mis logros más importantes”, contesto con evasivas… dicen que la autoestima es inversamente proporcional a la ignorancia: con mi autoestima tan baja, igual es que no soy tan malo (vaya, intencionalmente análogo a la paradoja “esta frase es falsa”).

Lo que sí he aprendido es a disimular mejor mi ignorancia. El secreto está en asistir a sesiones de congresos donde van los amiguetes que trabajan en lo mismo (a ellos sí les entiendes). Si publicas en las revistas donde esos amigos son miembros del comité editorial y nos citamos los unos a los otros, se cierra el círculo, y consigues tus JCR’s, tu H-index y todos los indicadores necesarios para la vida académica. Pero, quizás, “nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”…

Tras estos años, late la cuestión de si mis tareas deberían haberse orientado más a investigación “aplicada” o no. Bueno, clasifiquemos una tarea según 1.- la urgencia para hacerla, 2.- los recursos (dinero, tecnología de otros) necesarios y 3.- la complejidad intelectual de la solución. Una de las conclusiones que mi investigación en “sistemas politópicos” durante estos años me ha dado es que esos tres factores dan lugar a ocho “combinaciones vértice”. Hay tres vértices en los que una universidad “media” internacional puede/debe jugar: (a,+++) la que hay que hacer “para ayer”, con poco tiempo, abordando una necesidad importante concreta de la industria, difícil de resolver, con alguien dispuesto a invertir suficientes recursos; (b,–+) la del “filósofo pobre”, con mucho tiempo para leer y estudiar cosas complicadas, y poco dinero, por ejemplo, publicar “scenario predictive control for Markovian-jump systems” (por decir algo mío); (c,-+-) el “coleccionismo de sellos”, hacer cosas que no revisten complejidad, pero requieren muchos recursos y tiempo, como la “catalogación de las especies de hormigas en Andalucía”.

¿Qué hay de los otros cinco vértices que no he nombrado? En investigación, existe lo que yo llamaría “la otra dimensión”, un vértice (d,-++), las cosas simultáneamente muy difíciles, muy caras, pero no “urgentes”… energía de fusión, viajes a Marte y similares. Los cuatro vértices restantes ya no serían “investigación” propiamente dicha: (e,+–) el “día a día” de un operario: cosas que hay que hacer ya, sencillas y que necesitan pocos recursos inusuales; (f,+-+) “consulting”/“visita al médico”: cosas que se pueden hacer “rápido” y “relativamente barato” por un experto en la tarea en cuestión; (g,++-) “inversión”: hay que comprar “para ayer” una tecnología cara pero ya desarrollada y probada; (h,—) tareas sin solventar una necesidad perentoria de nadie (sin limitación de tiempo), baratas y sencillas… “por fin ordené la habitación”.

En el triángulo “realista” (a)-(b)-(c) en el que la mayoría de nosotros jugamos, la investigación aplicada estaría en la arista (a)–(c); la investigación “pura” académica suele estar en el lado (b)–(c). En mi caso, por vocación (me gusta “divagar”, no me gusta hacer “papeleos” para pedir dinero ni comprometerme a tener algo en fecha), me he situado en el vértice (b), el del “filósofo pobre”. A mí no me importaría moverme un poco sobre la arista (a)–(b), pero no he encontrado todavía el “partner” ideal para ello: o tienen problemas que yo no sé resolver, o son problemas del tipo (c) en los que no tengo ningún interés, o problemas (f) en los que he dado mi opinión, en una reunión de una hora, sobre algo. Opino que no hay nada más práctico que una buena teoría pero, con los años que llevo ya, creo que me voy a quedar para “vestir santos” en investigación industrial cerca del vértice (a).

Parte del problema que encuentra uno al intentar aplicar teorías avanzadas de control en la práctica es que el destinatario ni siquiera sabe que el problema que esa teoría resuelve existe… pero obtener los modelos y asegurar las suposiciones que necesitan estas teorías es costoso e inexacto, y muchas veces el problema se soluciona mejor con unos buenos sensores y actuadores (solución en la arista (f)–(g)), y no incorporando “stochastic LMI adaptive dual-rate fractional-order backstepping”.

Sin embargo, creo que mi pasado como “teórico” está justificado: una de las funciones de la universidad es estudiar concienzudamente lo “difícil”, separar el “grano” de la “paja”, y transmitir lo que realmente merece la pena a la siguiente generación, sea o no sea “útil” con inmediatez. El atractivo de lo “útil” es indudable, pero a veces, lo “difícil” tiene una belleza intrínseca: ¿qué utilidad para la sociedad que el alpinista 8894 haga cumbre en el Everest? Comprender que “la seta de parada de emergencia es de color rojo” es infinitamente más útil para la vida laboral que la “incertidumbre estructurada mu-síntesis”… pero no vas a explicar únicamente lo primero a universitarios… ¿o sí? Bueno, el intermedio es explicar ambas cosas, pero decir que solo va a examen la primera… así tienes un 99.9% de eficiencia y, a lo mejor, uno de cada mil alumnos te agradece que hayas explicado mu-síntesis porque fuera de la universidad ni siquiera hubiera sabido que el problema que eso resuelve existía,… y se apunta a hacer la tesis, con lo que fuera siguen sin enterarse.

En resumen, el compromiso entre “intentar publicar algo que interese” versus “publicar para inflar mis estadísticas”, entre investigación “teórica” versus “aplicada” y entre docencia “fácil y práctica” versus docencia explicando cosas “difíciles” es complicado… supongo que en una universidad “saludable” debe haber un poco de todo: alentar el monocultivo es arriesgado.


Noticias

Próximos Eventos

May
5
Mar
12:00 am SMART4ALL Convocatoria Abierta
SMART4ALL Convocatoria Abierta
May 5 a las 12:00 am – Dic 31 a las 12:00 am
SMART4ALL Convocatoria Abierta
SMART4ALL (Proyecto H2020) da apoyo a soluciones digitales innovadoras y extraordinarias en donde la colaboración con otras organizaciones es la base del éxito. La iniciativa busca impulsar soluciones digitales de España y Europa basadas en
Sep
24
Jue
6:00 pm Jornadas “Smart Cities: Ciudades...
Jornadas “Smart Cities: Ciudades...
Sep 24 a las 6:00 pm – Nov 19 a las 8:30 pm
Jornadas “Smart Cities: Ciudades conectadas y habitables” lideradas por AVi y COIICV
El próximo 24 de septiembre tendrá lugar el pistoletazo de salida del nuevo e innovador proyecto del COIICV, que bajo el nombre de “Smart Cities: Ciudades conectadas y habitables” tiene el objetivo de sensibilizar a empresas y

 

 

 

 

 

Cómo llegar I  Planos I Contacto
Universitat Politècnica de València © 2015 · Tel. (+34) 96 387 90 00 · informacion@upv.es
campus UPV de excelencia campus UPV de excelencia