Entrevistas

Kiko Llaneras: “Vivimos en una sociedad en la que la atención del CEO o de un cliente es un bien escaso”

Publicado el 27 junio, 2019

 

Kiko Llaneras es ingeniero y doctor en Automática e Informática Industrial por la Universitat Politècnica de València. Tras realizar su tesis en biología computacional en el Instituto ai2, y compaginar durante varios años la docencia con la redacción en varios blogs sobre diversos temas de actualidad, dio el salto definitivo a la comunicación y, en la actualidad, trabaja como periodista especialista en datos en El País. En esta entrevista, nos habla de su trayectoria y de la importancia de la comunicación de small data dentro una empresa.

Háblenos de su paso por el Instituto ai2 de la UPV.

Estudié en la ETSINF la carrera de Automática e Informática Industrial y luego hice la tesis en el Instituto ai2 con Jesús Picó, en el departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática. En total pasé cerca de 10 años en la UPV, que dejé porque ocupé una plaza de profesor en la Universidad de Girona. El trabajo de mi tesis fue sobre modelos de predicción y análisis en biología computacional. ¿Cómo acaba un ingeniero trabajando en biología? Porque estudiamos esa ciencia desde el lado de la biotecnología y cómo se puede aplicar para mejorar los procesos industriales.

¿Y cómo se produce el salto desde ahí a donde se encuentra usted ahora?

Siempre me había gustado escribir y, en 2006, empezamos un blog con varios compañeros de departamento. En aquella época, una de las cosas nuevas que tenía Internet eran los blogs: gente que no era profesional del periodismo o los medios de comunicación escribiendo de lo que sabía. En este caso, nosotros escribíamos de cosas con números; éramos ingenieros que podían hacer análisis de datos amateur sobre temas de actualidad. A mí aquello me gustó mucho y durante cinco o seis años fue algo que hice en paralelo a mi trabajo como investigador y docente. Sobre 2012, yo escribía en otro blog más grande que se llamaba Politikon, en el que había gente de ciencias sociales, politólogos, y escribíamos sobre política; yo con una vertiente más de datos y ellos con una más académica, mostrando evidencias sobre nuevos partidos. En ese momento, de golpe, en España se abrió un espacio para que gente joven hablara de política: se produce el 15 M, los nuevos partidos, etc. En esa ola publicamos un libro, ganamos cierta visibilidad y ahí me planteé elegir entre ese nuevo trabajo y la academia. En 2015, con las elecciones generales, cogí una excedencia en la universidad, y hasta hoy. Con las tres elecciones generales que se han celebrado desde entonces más todos los demás procesos electorales ya no he podido volver.

Esa coyuntura le ha hecho hablar mucho durante estos años de small data en política, pero ¿qué hay del small data en las empresas y, en concreto, en las pymes? ¿Qué retos tienen en cuanto al análisis de datos?

Una de las claves para hacer análisis de datos es cuidar la comunicación. Vivimos en una sociedad en la que la atención es un bien escaso. En mi caso, por ejemplo, la de los lectores; pero vale también la atención del CEO o la atención de un cliente. La gente tiene poco tiempo y es muy importante elegir bien cómo vas a usar ese espacio cuando tienes la oportunidad de hablar con un cliente, o tu jefe o superior. En el área de ingeniería, eso no siempre lo hemos hecho bien. La mayoría de veces hemos pensado que tener el mejor software, el mejor algoritmo o el mejor modelo es suficiente y que esa calidad va a ser evidente para todo el mundo. Pero la gente no siempre va a percibir las virtudes de lo que les ofrezcas inmediatamente. Subrayar qué es lo mejor que tiene el software, tu producto o idea, presentarlo bien y hacer ver su valor es muy importante.

¿Falta formación en las pymes en ese sentido?

Sí, creo que hay una cultura de ignorar o despreciar la comunicación. Me lo encuentro en dos ámbitos: por un lado, en la ingeniería, donde hay una cierta cultura de que esto de escribir y ponerlo bonito es secundario, y no lo es. Y en áreas no cuantitativas a veces pasa al revés: esto de los “numeritos” no gusta. Creo que hay que aunar ambas cosas y juntar las virtudes de las letras y las de las ciencias. No sé si cae del lado de la formación, es difícil formarse en esto. Creo que el primer paso es tomar la decisión de que quieres cuidar tus mensajes y ser consciente de que la información es valiosa. Las empresas deben mejorar la comunicación y no solo de puertas a fuera. El flujo de información dentro de la empresa es enormemente importante. En una empresa con cierta estructura se ve muy claro con el tiempo del CEO, que es limitado y demandado continuamente. Hay que cuidar ese bien escaso.

¿Y qué tiene que ver tu experiencia con modelos predictivos para procesos electorales con todo esto?

Cuando doy charlas como la que di en el Patronato del Instituto ai2, la idea es contar cómo ha sido mi trabajo del último mes y medio, no lo mejor sino las decisiones que he tomado, por qué las he tomado y con qué restricciones me he topado para contar algo utilizando los datos de los que dispongo. Es el mismo proceso que debe seguir una empresa a diario para comunicar sus resultados y por eso se puede aplicar todo al entorno empresarial.


Leonardo Rodríguez: «Hay que empezar a trabajar fuerte en investigación para buscar soluciones en ciudades como Bogotá»

Publicado el 23 abril, 2019

 

Leonardo Rodríguez es doctor en Automática, Robótica e Informática Industrial. Trabajó durante seis años en el Grupo de Supervisión y Diagnóstico de Fallos del Instituto ai2. Más tarde, regresó a su país natal, Colombia, donde ahora dirige el grupo de investigación Indevos, en la Universidad EAN. Tras unos años, este mes ha vuelto al Instituto ai2 en busca de alianzas para mejorar los sistemas de energías renovables de Colombia, así como la formación en este campo de sus estudiantes y egresados.

Cuéntenos cómo empezó su relación con el Instituto ai2.

Volví a Colombia en 2012. Empecé allí con una empresa española a trabajar en temas de energía solar, que eran muy nuevos allí, ya que Colombia tiene una participación muy alta en hidráulica y no necesitaba otro tipo de energías alternativas. España tiene más problemas de falta de agua y depende más de otro tipo de energías alternativas, así que, en ese sentido, iba más avanzado. Yo había trabajado 6 años en el Grupo de Supervisión y Diagnóstico de Fallos del Instituto ai2 con un proyecto llamado Eolia, que iba de la mano de empresas como Ingeteam y Acciona Energía. La idea era llegar a Colombia y poder promover allí lo que había aprendido trabajando aquí.

Y ahora ha vuelto a la Politécnica de Valencia. ¿Con qué objetivos en mente?

Siempre ha habido muy buena relación con el ai2. Dos años después de llegar a Colombia, después de hacer el doctorado, dejé la empresa privada y me fui a la universidad con una visión: la de conocer los problemas que tenían las empresas colombianas en temas energéticos. Empecé a ayudar a las empresas nuevas que llegaban a Colombia con temas de energía a poder desarrollarse, cosa que no era fácil. Estábamos en un cambio regulatorio muy difícil y las empresas y la gente no entendían mucho este tema de las energías alternativas. Cuando tuve un grupo formado en la universidad, que es con el que en estos momentos tengo varios proyectos en marcha con empresas y universidades, me planteé volver aquí para fortalecer la alianza con el ai2 y así poder empezar a migrar hacia nuevos proyectos.

El ai2 y, concretamente, el Grupo de Supervisión y Diagnóstico de Fallos ha tenido a muchos colombianos trabajando aquí en la UPV y también ha identificado las problemáticas allí. Una de ellas son las zonas aisladas, las zonas de Colombia que no están conectadas a la red eléctrica colombiana. Estas áreas tienen problemas gigantes porque hoy en día utilizan combustible fósil, queman diésel para producir energía eléctrica. Es la única manera que tienen de autoabastecerse. Uno de los mayores problemas para cambiar esto es el almacenamiento de energía. Hay muchas comunidades indígenas que necesitan almacenar energía para la noche. Cómo gestionar bien ese almacenamiento con baterías de ion litio y otras que salen al mercado mundial es uno de los focos en los que queremos centrar los proyectos de investigación de los que hemos hablado durante esta visita a la UPV.

Otro foco muy interesante es que, cuando trabajamos en Eolia, desarrollamos un software para hacer un mantenimiento correctivo y predictivo en aerogeneradores, un tema que en Colombia es muy nuevo. Allí, realmente, solo tenemos un parque en la Alta Guajira pero ahora va empezar a haber otros, implantados por empresas extranjeras, y hay que actualizarse. En ese sentido también estamos intentando trabajar alianzas con el ai2.

¿Qué os aporta trabajar con el Instituto de Automática e Informática Industrial de la UPV?

Mucho. El ai2 lleva trabajando en temas de diagnóstico y automatización pura en el campo de las energías entre 12 y 15 años. La experiencia en temas eléctricos, de automatización, sensórica o diagnóstico es muy alta y aunque trabajé mucho tiempo con ellos, necesito apoyo de sus expertos para esto.

También porque en España están algunas de las empresas más importantes en temas de energía y están empezando a llegar a Colombia. Algunas de ellas ya han trabajado con el ai2.

¿En qué tipo de proyectos trabaja el Grupo Indevos, que usted dirige en la Universidad EAN?

En Indevos somos cinco investigadores, entre ingenieros de producción (lo que aquí son industriales) e ingenieros en energías. Los perfiles de los proyectos que tenemos ahora son varios: por un lado, estamos diseñando el software para medición de indicadores de sostenibilidad de toda la universidad.

También trabajamos en otro proyecto consistente en hacer una medición medioambiental con vehículos eléctricos en toda Bogotá. Hicimos una alianza con Mitsubishi; ellos nos dieron vehículos eléctricos que nosotros sensorizamos para hacer medición de CO2, de material particulado, etc., en la ciudad. Mientras el vehículo va andando, te va enviando las variables en tiempo real a un servidor en la universidad con la ubicación GPS correspondiente. Así, al final podemos hacer un mapa de calor, ver cómo se están comportando las diferentes vías y atacar más fácilmente las problemáticas viales. Bogotá es una ciudad que en este momento tiene unos índices de contaminación ambiental fuertes. Hay que empezar a trabajar fuerte en investigación para empezar a buscar soluciones a estos problemas.

Por otro lado, también llevamos diferentes proyectos en zonas alejadas o aisladas. Tenemos, como comentaba, muchas comunidades indígenas que adolecen de energía. Eso lleva a problemáticas como que un pescador cada vez tenga que alejarse más de la zona de pesca para vender su pescado. Si ese lugar está a tres o cuatro horas, cuando llega, la mitad del pescado se ha perdido. Y en ese tipo de problemas es en los que trabajamos.

Por último, hacemos proyectos de transferencia tecnológica. En Europa, EEUU y China la tecnología se puede desplegar muy rápido pero en países como Colombia, Perú, México va más lento porque hay que saberla usar. No es lo mismo instalar un parque eólico en Valencia que en la Guajira; las características climáticas, el ambiente o la sociedad son muy distintos. Así que trabajamos en proyectos pequeños de transferencia de eólica y solar mostrando a empresas y universidades cómo se debe hacer.

En esa línea, también están colaborando con el Instituto ai2 en temas de formación. Explíquenos en qué sentido.

El grupo del ai2 se ha caracterizado por temas de supervisión y diagnóstico de fallos y, sobre todo en el área energética, ese es un tema que tenemos que fortalecer mucho en Colombia. Nuestros estudiantes de ingeniería deben formarse en estas áreas para poder tener otras competencias que ofrecerle al mercado.

¿Qué percepción hay de la UPV entre los estudiantes universitarios colombianos?

La UPV lleva años trayendo estudiantes colombianos no solo al ai2 sino a toda la universidad. Eso hace que allí la UPV sea muy reconocida. A la inversa, el 20% de investigadores del Poli ha ido a Colombia y conoce sus problemáticas. Eso hace mucho más fácil engranar proyectos de investigación conjuntos entre ambas universidades.


José Manuel Pastor: «Tener el control sobre todas las funcionalidades de un chip es asombroso»

Publicado el 23 abril, 2019

 

José Manuel Pastor trabajó como investigador en el Instituto ai2 durante dos años, integrado en el desarrollo de proyectos de desarrollo de sistemas empotrados. En septiembre de 2018 pasó a formar parte del equipo de la empresa internacional de desarrollo de hardware MaxLinear como ingeniero de software. En esta entrevista nos relata su experiencia en el instituto de investigación de la UPV y qué le proporcionó para luego dar el salto a la firma estadounidense.

Explíquenos en qué consistió su trabajo en el Instituto ai2 durante el tiempo que formó parte de su equipo.

Colaboré en el desarrollo de una solución wearable para la monitorización de las señales fisiológicas para bebés y niños. Se trataba de una pulsera-tobillera que disponía de los sensores suficientes para medir pulsaciones por minuto, saturación de oxígeno, temperatura corporal, actividad, etc. Esa información era capturada, tratada y enviada a un dispositivo móvil en el que se mostraban los datos y se definían alarmas para informar del estado del bebé. En concreto, yo participé en el desarrollo del firmware que iba cargado en el chip de la pulsera-tobillera.

¿En qué tipo de proyectos trabaja ahora dentro de su actual empresa?

Actualmente, trabajo en el desarrollo de firmware para los chips de telecomunicaciones que desarrolla Maxlinear. Concretamente, estoy colaborando en diferentes soluciones para comunicaciones 5G.

¿Qué considera que aportó su paso por el ai2 a su actual puesto profesional?

Muchísimas cosas; fue mi primera experiencia profesional, me permitió enfrentarme a los retos propios de un trabajo de ingeniería de software en un entorno de trabajo muy favorable y sin una presión agobiante. Además del gran ambiente de trabajo que hay en el laboratorio de Informática Industrial del ai2, donde las personas que conocí puedo considerar ahora buenos amigos. También es de agradecer a Paco Blanes, director del ai2 y responsable del proyecto en el que colaboré, la forma en que me guió, formó, filtró las exigencias de los clientes y me dio la libertad necesaria para que mi proceso de aprendizaje fuera genial.

¿Qué diferencias encuentra entre el trabajo en un instituto de investigación y la empresa privada?

En mi única experiencia en la empresa privada, al tratarse de una empresa multinacional, noto que todo está mucho más estructurado para cumplir plazos, objetivos y demandas de clientes. En cambio, en el ámbito de la investigación siempre tienes mucha más libertad para explorar las soluciones que tu crees convenientes, ya que la demanda de objetivos no es tan apremiante.

¿Recomendaría el paso por un instituto de investigación antes de adentrarse en la empresa privada? ¿Por qué?

Por supuesto, el paso por la investigación para mí es esencial a la hora de enfrentarte a retos y problemas que nunca nadie ha solucionado antes, te enseña a no desfallecer y perseverar en los objetivos para conseguirlos. También te permite explorar muchísimas soluciones con la seguridad de poder descartar vías de desarrollo sin consecuencias negativas, lo que te forma en la toma de decisiones sin presiones y sin miedo al error.

¿Cómo se ve en un futuro? ¿Cree que continuará en esa línea de trabajo con sistemas empotrados?

Ahora mismo no me planteo otra opción, la programación de sistemas empotrados a bajo nivel me gusta muchísimo, tener control sobre (casi) todas las funcionalidades de un chip y que estando bien programado llegue a realizar las funcionalidades de la que es capaz es asombroso. Por ejemplo, en el proyecto del ai2 en el que colaboré, ver que el dispositivo consiguió tener cálculos notablemente más precisos y rápidos que muchos dispositivos comerciales fue un resultado increíble que habla muy bien del gran trabajo que se realiza en el instituto.


Salvador Puigdengolas: «En 2020, habrá cerca de 900.000 puestos de trabajo en áreas tecnológicas por cubrir»

Publicado el 27 marzo, 2019

 

SALVADOR PUIGDENGOLAS

A lo largo del mes de marzo, el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de la Comunidad Valenciana (IICV) ha organizado la tercera jornada del proyecto de Oficinas de Transformación Digital (ODT) que, bajo el título «Automatización», ha incluido tres sesiones que se han celebrado en las sedes de Castellón, Valencia y Alicante del COIICV y que versaron sobre «Sensorización», «Realidad aumentanda» y «Virtualización», respectivamente. Salvador Puigdengolas, decano del colegio, nos da las claves del proyecto en esta entrevista.

¿Cuáles son los objetivos de la OTD a medio y largo plazo?

Los objetivos de la OTD del COIICV a medio y largo plazo se centrarán en fortalecer el ecosistema de soporte a la pyme en materia tecnológica, ofreciendo servicios de dinamización y apoyo en sus procesos de transformación digital y resolución de consultas sobre metodologías TIC, además de dar respuestas a la necesidad de información y divulgación de la oportunidad empresarial, laboral y social que gira alrededor de la transformación digital, en un mundo global en donde, hacia el 2020, habrá cerca de 900.000 puestos de trabajo en áreas tecnológicas por cubrir en una sociedad en la que el 50% de la población tiene acceso a internet.

¿Qué puede ofrecer este nuevo organismo a empresas (especialmente pymes) y entidades implicadas en la digitalización empresarial en otra medida, como pueden ser los institutos de investigación?

Principalmente el target al que se dirige la acción, en base a eventos y actividades que se prolongarán durante todo 2019 y que buscan acelerar la incorporación del tejido productivo y empresarial valenciano y, en particular, a las pymes, trabajadores autónomos y emprendedores, interesados en emplear las TIC en sus negocios, fomentando todo proceso de emprendimiento dentro de la Comunidad Valenciana a través de la economía digital. Debemos ser capaces de trasladar el mensaje de que la tecnología disruptiva da respuesta a una sociedad con una demanda heterogénea que, con el fin de ser competitivos, reclama calidad, rapidez y eficiencia en la gestión, convirtiéndonos, los clientes digitales, en articuladores del cambio y del progreso.

¿Cómo debe proceder una empresa interesada en recibir los servicios de la OTD?

Toda empresa interesada en abordar el reto digital, con el fin de aprovechar las oportunidades que confiere, pueden dirigirse a la sede de la OTD del COIICV, donde vendrán a ofrecerle soluciones personalizadas a pymes y emprendedores interesados en adaptarse o reciclarse al entorno digital, con el fin de emplear las TIC en sus negocios y fomentar todo proceso de emprendimiento digital en la Comunidad Valenciana en dos direcciones: Servicio de difusión de las posibilidades tecnológicas y operativas de la digitalización, y un Servicio de auditoría y apoyo para resolución de consultas sobre metodologías TIC.

Para tal fin, tienen a su disposición esta web, en la que, en el apartado de Consultoría Digital, disponen del Formulario Cita Previa OTD, así como otros datos de contacto.


Pablo Gijón, programador de visión artificial en Integrale Automations

Publicado el 30 enero, 2019

 

Hace tres años, Pablo Gijón, ingeniero industrial especializado en Electrónica y Automática se incorporaba al Grupo de Robótica del Instituto ai2 para colaborar en el proyecto de diseño de garras modulares para brazos robóticos. Hoy, forma parte del equipo de la empresa Integrale Automations, con base en Alaquàs, que desde hace 30 años desarrolla soluciones integrales para el sector de la automoción. Le hemos seguido la pista para ver cómo es su puesto actual de trabajo y cómo ha influido en él su paso por la estructura de investigación.

Actualmente, es programador de visión artificial, “aunque también me dedico a la programación de PLCs y robots”, explica. «Principalmente hago la puesta en marcha, modificación de puntos, trayectoria, calibración de peso e inercia de la herramienta y herramienta+pieza de robots Fanuc en un proyecto para el grupo PSA», comenta.

Durante su periodo en el Instituto ai2, en el que estuvo dos años y al que accedió gracias al Plan de Garantía Juvenil, el joven investigador estuvo inmerso en la tarea de añadir módulos a la garra robótica para que realizara tareas “multipick” adaptadas a la posición de los elementos que iban llegando a la altura de la garra en una cinta de producción.

Más tarde estuvo involucrado en otros proyectos, como el de programación de un robot para posicionar raquetas de pádel en diferentes configuraciones y analizar mediante sensores su comportamiento ante diversos impactos de un actuador neumático, proyecto que continúa en marcha en la estructura de investigación.

“Mi paso por el Instituto ai2 fue estupendo, tanto a nivel personal como profesional. Tengo muy buenos recuerdos del personal y compañeros. Profesionalmente, me aportó mucho a nivel de programación de visión, que es una línea de trabajo que he podido aplicar aquí en Integrale”, comenta Gijón.

La llegada a la empresa privada desde un instituto de investigación suele ir acompañada de un bagaje profesional amplio que el programador corrobora: “si me preguntas por el ai2, creo que sí, que es un instituto que tiene los recursos necesarios como para poder crecer profesionalmente en automática y robótica. Concretamente, el LASA (Laboratorio para la Automatización del Sector de la Alimentación), donde yo estuve, es un buen ejemplo de ello, por eso recomendaría el paso por un instituto de investigación como este antes de dar el salto a la empresa privada”.


Entrevista Borja Coronado, CEO de CFZ Cobots, nueva firma patrona del Instituto ai2

Publicado el 30 noviembre, 2018

 

CFZ Cobots entra en el Patronato del Instituto ai2 de la mano de una larga trayectoria de colaboración con la estructura de investigación, tanto en jornadas como en proyectos comunes. Borja Coronado, CEO de la firma robótica, nos cuenta en esta entrevista las últimas tendencias en robots colaborativos y sus ventajas de aplicación en empresas de todo tipo, así como lo que supone haber entrado a formar parte del Patronato del Instituto ai2.

Los robots colaborativos (cobots) son, hoy por hoy, la principal apuesta de la empresa. ¿Son este tipo de robots susceptibles de ser introducidos en cualquier tipo de empresa ?

Efectivamente, pensamos que no existe empresa demasiado grande ni demasiado pequeña para cobotizarse. El espectro de clientes donde encajan abarca desde los fabricantes de automóviles donde han encontrado su hueco en determinadas tareas de bajo payload, hasta pequeñas pymes alimentando por ejemplo a tornos de control numérico. Nos llama la atención la velocidad a la que se suceden los cambios: hace tres años se antojaba imposible ubicarlos en sectores muy tradicionales como puede ser el calzado, pero en los últimos dos meses se han acercado a nosotros dos clientes con aplicaciones distintas para este sector que están en fase avanzada. Quisiera resaltar que el hecho de que, en España, la práctica totalidad de los OEM y muchos Tier 1 en automoción los están implantando y esto actúa a modo de tractor para otros sectores menos automatizados.

Otro aspecto a destacar es el hecho de poder considerarse una “herramienta avanzada” en procesos sencillos, pero en el otro extremo también se utilizan en tareas acompañados de sensórica avanzada y equipos de visión artificial en proyectos de ingeniería muy complejos. Ahora estamos empezando con aplicaciones enlazadas con big data, pues no en vano estos equipos son nativos digitales. Falta todavía un empujón para que los elementos de producción y maquinaria suban a la nube, pero ya estamos trabajando en ello en pura labor anticipativa.

Por último, se aplican también en sectores no industriales. ¿Un robot fuera de la industria? ¡Sí! Ya existen desarrollos funcionando en clínicas dentales iluminando y grabando la intervención, también en estudios de televisión o en clínicas para rehabilitación.

¿Cuáles son las principales ventajas de estos robots?

Las ventajas las resumimos en cuatro: Uno, la rápida puesta en marcha: hablamos de tiempos record en aplicaciones sencillas tipo pick&place del orden de un par de días. Dos, su instalación flexible: pensemos que hay fábricas que no tienen líneas de producción trabajando simultáneamente bien por estacionalidad o por carga de trabajo. Estos equipos permiten ser trasladados de un punto a otro con facilidad ya que su peso propio es menor de 30 kg. Tres, su fácil programación: ¿Y si resulta que el producto está orientado a que los operarios de línea hagan cambios y adaptaciones de los programas? Este es uno de sus puntos fuertes. Cuatro, que es colaborativo y seguro: Es un hecho que automatizar un proceso al 100% es muy costoso, más todavía en los tiempos que corren donde los productos cambian con mucha frecuencia y se exigen ROI cada vez más bajos. La idea es dejar al cobot que realice el primer tramo del proceso, reservando al operario la parte más difícil pero que menos tiempo ocupe, todo ello cumpliendo estándares de seguridad que garanticen la coexistencia en el mismo espacio de trabajo sin riesgo alguno para las personas.

El principal miedo supongo que es la adaptación de los sistemas de trabajo. ¿Qué dificultades técnicas, de formación de personal u otras similares implica su instalación y la sustitución de robótica tradicional o procesos manuales?

La fuerza laboral en las industrias percibe a estos equipos como “menos enemigos” que un robot industrial clásico. Dejando a un lado su aspecto físico “amable”, que no es ninguna tontería, enseguida los operarios perciben que los cobots realizan las tareas más alienantes que a nadie le place hacer, se dan cuenta que el reemplazo es más de tareas que de personas y se percibe de inmediato el aumento en productividad.

La formación es algo imprescindible, nos ocupa gran cantidad de tiempo al inicio, pero es el medio de aprovechar al máximo la funcionalidad del equipo. La ofrecemos de serie con cada equipo que se vende y ahorra problemas a futuro derivadas del mal uso. En dos meses inauguramos nuevas oficinas y hemos destinado un espacio importante a aula de formación.

¿Qué supone para CFZ la entrada en el Patronato del instituto ai2?

Para CFZ supone una triple satisfacción: representa, por un lado, que el campo al que nos dedicamos es de interés general para la industria; por otro, que aun siendo una empresa pequeña tenemos algo que aportar y finalmente somos defensores convencidos de las ventajas de las relaciones universidad- empresa. Hablaba antes de las aplicaciones tipo DIY (do it yourself), después venían las que requerían ingeniería. Bien, todavía hay un escalón por encima que son las de I+D puro. Estas escapan normalmente del alcance y del interés de las empresas de ingeniería, pero existen y de hecho ya ha surgido una primera aplicación en la que hemos colaborado con el Instituto ai2 en el ámbito de equipamiento deportivo. Llevamos en marcha un proyecto común para el desarrollo de garras colaborativas inteligentes. Se acaba de firmar una tercera en la que pronto veremos un cobot por las calles de Valencia… colaborando en tareas de gestión ambiental urbana. Hemos cedido equipos siempre que ha sido necesario y también hemos participado en actividades formativas y de divulgación organizadas por el instituto ai2, como en las Jornadas Nacionales de Robótica del año 2017.

Acabo resaltando que al final, detrás de las instituciones hay personas y es un lujo poder trabajar con el grandísimo equipo del instituto ai2. Muchas gracias.


Jorge Bondia y José Luis Díez: «En 2020 realizaremos un estudio en casa del paciente utilizando nuestra plataforma durante tres meses»

Publicado el 1 octubre, 2018

 

Tecnodiabetes, el grupo de investigación entorno al páncreas artificial del Instituto ai2, lleva más de una década realizando una intensa labor que este año se materializa en un nuevo proyecto que les ha colocado al nivel de la Universidad de Harvard, el Imperial College de Londres o la Oregon State University (EEUU). Jorge Bondia y José Luis Díez, sus investigadores principales (en la imagen, con todo el grupo), nos cuentan en esta entrevista cuál ha sido la trayectoria del equipo hasta llegar aquí y los retos que se le plantean tras haberse posicionado a nivel internacional.

En agosto iniciaron un nuevo estudio en el Hospital Clínic de Barcelona. Explíquennos en qué consiste y por qué es importante esta nueva fase de sus investigaciones.

J.B. Lo más importante es que es la primera vez que evaluamos clínicamente el sistema de páncreas artificial sobre Android en el que llevamos tantos años trabajando. El granito de arena aportado por el grupo ha sido tener un sistema propio sobre móvil en el que testear nuestros algoritmos de control para infusión automática de insulina para conseguir la normoglucemia y la supervisión automática del paciente con diabetes. A día de hoy solo existen tres desarrollos similares más en todo el mundo: en la Universidad de Harvard, el Imperial College de Londres y la Oregon State University, en Estados Unidos. Lo que estamos haciendo en el estudio que arrancó en agosto y que continuará hasta abril de 2019 en el Clínic de Barcelona es probar en 10 pacientes adultos cómo funciona el sistema ante una situación de ejercicio en bici durante 55 minutos. Probamos cómo responde el paciente ante tres modalidades de tratamiento: con su terapia estándar; con nuestro desarrollo, anunciándole al dispositivo el ejercicio 20 minutos antes, de manera que sepa que el paciente va a hacer deporte y, por tanto, pueda tomar decisiones y acciones preventivas al respecto sobre la administración de insulina; y con el sistema sin conocimiento de la actividad física. Lo que buscamos es evaluar qué pérdida de prestaciones hay cuando el paciente no anuncia. Por tanto, es un estudio de validación de la plataforma de control pero también de su robustez frente a la escasez de anuncio de ese ejercicio físico. 

¿Por qué este nuevo proyecto marca un antes y un después en el grupo?

J.L.D. Hasta ahora, todos los análisis, simulaciones y pruebas de control tanto con el paciente como sin él, se habían hecho con un ordenador por en medio. El salto cualitativo que hemos dado es que ahora todo está en el wearable y eso nos hace formar parte de los pocos grupos que tienen un dispositivo propio que les permite probar el sistema de monitorización de una manera cómoda y, lo más importante, sacarlo del hospital, que es la clave de todo. Para los estudios que estamos realizando en la actualidad todavía es necesario que el paciente esté metido en el hospital con los médicos, enfermeras e ingenieros a su alrededor. Pero el sistema que hemos desarrollado nos va a permitir que este proyecto finalice con un estudio domiciliario y, con toda la supervisión, teléfonos y necesidades que eso suponga, ya que estamos hablando de un estudio experimental, que el paciente se pueda marchar a su casa y haga vida normal, que es un paso que muy poca gente ha dado. Ha sido muy complejo llegar hasta ahí porque comunicar con todos los elementos implicados ha llevado muchísimo tiempo. Ese es el gran salto que hemos dado y a lo que hemos llegado en los últimos años.

J.B. Además, en este proyecto tenemos planteados tres estudios más: uno en Gandia, que empezará en octubre, y que será un estudio ante ingesta de alcohol y grasas; uno que comparará sistemas que solo administren insulina y sistemas mixtos de insulina y glucagón. Y, al final de proyecto, en 2020, ese estudio con el paciente en casa durante tres meses de uso continuado de nuestra plataforma de páncreas artificial.

¿En qué se diferencia su sistema de páncreas artificial del de resto de grupos que están en esa élite de investigación diabetológica?

J.B. Nuestra herramienta es escalable y de forma fácil permite implementar cualquier tipo de arquitectura: un sistema con una única bomba de insulina; un sistema con bomba de insulina y bomba de glucagón; pero básicamente la mayor diferencia está en los algoritmos de decisión o de control que hemos incorporado. Cada grupo está apostando por una serie de técnicas de control y nosotros tenemos una propia que hemos testeado ante diferentes escenarios. Es difícil evaluar las diferencias entre las estrategias de control de cada grupo pero sí podemos afirmar que los resultados que están dando nuestros estudios son prometedores y que incluso han suscitado ya interés por parte de la industria.

Por otro lado, solo existen 5 ó 6 consorcios que han podido hacer estudios fuera del hospital y muchos de ellos no con una plataforma propia, como la nuestra, que es una gran ventaja porque podemos programar la herramienta como queramos; la conocemos al dedillo, ya que la hemos hecho nosotros. Eso nos permitiría incluso licenciarla a otros grupos si quisieran hacer estudios pero, en principio, a nosotros nos da mucha flexibilidad.

¿Cuál es la percepción del paciente ante estas nuevas tecnologías?

J.B. Nunca hemos tenido problemas para reclutar pacientes para los estudios y eso que implican un esfuerzo importante para ellos. El primer sistema comercial de páncreas artificial se comercializa desde julio del año pasado en EE UU. Luego pasó a Chile y el 4 de octubre llegará a algunos países de Europa. En España se comercializará en el 2019. Estas tecnologías son un cambio importante en la calidad de vida de los pacientes pero ahí el tema a resolver no es la aceptación de la tecnología por parte de ellos sino el pago de esa tecnología por parte de la administración, que esté dentro de la seguridad social. Ahora mismo se lo tienen que costear ellos y son sistemas caros. Ese es el gran problema a resolver.

Este es un año importante para el grupo Tecnodiabetes también porque, dentro de la UPV, cambian de sede y amplían equipo. Háblennos de esos cambios.

J.B. Ahora mismo somos 12 personas solo en la UPV. Además de nosotros, contamos con Beatriz Ricarte y Sergio Romero, profesores del departamento de matemáticas. Dentro del equipo de la UPV tenemos gente con perfiles informáticos y de ingeniería de control. También trabajamos con dos médicos endocrinólogos del Hospital Clínico de Valencia y del de Gandia, más el personal del Hospital Clínic de Barcelona. Habitualmente colaboramos con un grupo de ingeniería de control de la Universitat de Girona y con el CIBERDEM.

J.L.D. El Mederi Living Lab, el laboratorio que hemos montado en la Ciudad Politécnica de la Innovación, tiene un objetivo doble. Por un lado, con el crecimiento del grupo nos resultaba imposible continuar trabajando en el departamento. Venir todos aquí y tener a todo el equipo junto pensamos que es fundamental. La interacción natural que supone trabajar juntos en el mismo espacio hace que muchas veces surjan soluciones a problemas que de otra manera no se conseguirían. Por otro lado, hemos habilitado un espacio que pretendemos que sea una sala de demostración para los pacientes, la industria y cualquier otro actor en este tema. Tener reunidos al equipo de trabajo y la sala de demostraciones es un entorno inmejorable desde el punto de vista de imagen del grupo y de trabajo. Precisamente, para el próximo 17 de noviembre, con motivo del Día Internacional de la Diabetes, estamos organizando una jornada de puertas abiertas, junto con la Conselleria de Sanidad, para que médicos y pacientes puedan conocer este espacio, nuestras líneas de investigación y ver demostraciones de los productos que hemos desarrollado.

Además, continúan trabajando en diversos proyectos orientados a niños con diabetes.

J.L.D. Sí, continuamos con nuestras líneas de investigación en educación diabetológica. Recientemente se ha incorporado una persona nueva al equipo del Instituto ai2 que estará enteramente dedicada a mejorar las interfaces de los videojuegos educativos que hemos desarrollado. Está previsto que en el curso 2018-2019 llevemos también a cabo un estudio clínico para testear cómo el uso de los videojuegos educativos repercute en la salud de los niños diabéticos.


Miguel Esparza, nuevo gerente del Instituto ai2

Publicado el 26 julio, 2018

 

Miguel Esparza Manzano es Ingeniero en Informática y, desde el pasado mes de junio, sustituye a Marta Carsí en el cargo de gerente del Instituto de Automática e Informática Industrial. Al cargo llega, pese a lo que su título pueda indicar, gracias a los 14 años de experiencia en gestión que aglutina en su currículum dentro de la Universitat Politècnica de València. En esta entrevista nos cuenta cómo ha sido su aterrizaje en el Instituto ai2 y cuáles son sus objetivos de trabajo.

¿Cómo ha sido su trayectoria hasta llegar a la gerencia del Instituto ai2?

Empecé hace 14 años en el Grupo de Informática Biomédica, en ITACA. Estuve de becario un tiempo y luego pasé a estar contratado en la asociación, que era la parte privada de ITACA. Ahí estuve unos cuatro o cinco años gestionando proyectos europeos, nacionales y regionales, también convenios. Luego volví mediante una plaza de obra y servicio al Instituto ITACA, ya a la parte pública. Tras otros cuatro años, surgió la posibilidad de que pasara a ser el CEO de la spin off VeraTech for Health, de la cual soy socio fundador entre otros colegas del Grupo de Informática Biomédica. Acepté y trabajé allí dos años y medio. Luego surgió la posibilidad de volver como gestor de investigación, que es lo que he hecho toda mi vida, me presenté a la plaza para un nuevo grupo de TICs contra el cambio climático, también de ITACA, y me seleccionaron. Estuve gestionando proyectos europeos hasta el mes pasado, cuando me llamaron de la bolsa de gestores de la UPV en la que estaba para incorporarme al ai2.

La verdad es que, siendo ingeniero informático, parece que el universo haya conspirado un poco para que acabara aquí, pero la realidad es que solo trabajé de informático un par de años. Luego me metí en la gestión de proyectos y eso es a lo que realmente me he dedicado.

¿Qué objetivos se ha marcado en este nuevo puesto?

Tengo la suerte de que Marta se ha quedado un tiempo conmigo y la transición ha sido más suave gracias a ella y a Paco, que me lo han puesto fácil. Lo primero que he visto es que el ai2 tiene muy diferenciado el tema de los convenios y de los proyectos; es decir, la parte competitiva y la parte de la empresa. Ya que aquí la parte de los proyectos la lleva más José, mi trabajo será continuar con la actividad proactiva de búsqueda de empresas y gestión de convenios que llevaba Marta, aunque veo que al ai2 las empresas ya lo encuentran, lo cual denota que se ha venido haciendo una labor muy importante en este sentido. Mi objetivo es seguir cuidando la marca ai2, muy importante para que la gente confíe en esta entidad y hacer de “catalizador” entre la actividad científica y los servicios de gestión trasversales de la UPV. Ahora mismo hay más de cien entidades con las que he visto que habéis colaborado o, al menos, contactado a lo largo de la historia del ai2 y eso pone de manifiesto una labor previa de mucho calado con la que debemos continuar.

Me gustaría, además, utilizar más las plataformas colaborativas para trabajar. Llevando tantos proyectos como lleva el ai2, creo que sería interesante trabajar con los grupos implicados en cada proyecto de esa manera, facilitar el intercambio de documentación, evitar el envío de tantos correos, tener el trabajo más compartimentado y así hacer también más fácil el seguimiento.

¿Cómo valoras tus primeras semanas de trabajo?

Hasta ahora solo puedo agradecer al grupo la buena acogida y destacar las buenas referencias que me han llegado del instituto desde el resto de la UPV.


Hermenegildo Gil. Proyecto eId@Cloud, el salto a la identificación digital en toda Europa

Publicado el 29 junio, 2018

 

Hermenegildo Gil, investigador del ai2, lidera en la UPV el proyecto eId@Cloud, cuyo objetivo es integrar el eID (Identificación electrónica) en 5 plataformas en la nube, proporcionadas por proveedores tecnológicos (EDICOM, Officient, Aksesspunkt, eConnect and Unimaze). Las 5 plataformas en la nube estarán conectadas a 5 nodos eIDAS (España, Noruega, Dinamarca, Holanda e Islandia) y soportarán varios servicios genéricos de eDelivery y de comercio electrónico de empresas europeas, proporcionando la autenticación eID a la comunicación transfronteriza, y la validación e integración de la información intercambiada en los contextos B2B, B2C y B2G. El sector salud será uno de los más beneficiados. Gil nos cuenta en esta entrevista los pormenores del proyecto.

Explíquenos en qué consiste el proyecto actual y qué lo motiva.

El proyecto eId@Cloud es una iniciativa europea para, en aras de superar obstáculos transfronterizos para la integración de los países miembros de la UE, los ciudadanos, las administraciones públicas y las empresas de un país miembro puedan acceder a servicios de otros países miembros mediante su identificación electrónica digital. Para ello, se ha desarrollado una red de nodos eIDAS y se ha creado un consorcio de países con empresas participantes que han desarrollado los esquemas de validación y firma digital que permiten que los citados nodos de la red eIDAS emitan y respondan solicitudes de validación de identificación digital de ciudadanos, administraciones públicas y empresas. Dichos nodos eIDAS son fruto de los esfuerzos de cada país participante por adaptar sus esquemas de identificación digital a los esquemas de la red eIDAS. 

2018 es un año clave en la implantación de la factura electrónica europea, pues está previsto implementar las directrices que marca la directiva de 2014 al respecto. ¿Qué ventajas tiene este nuevo sistema, en concreto, para el sector salud?

Este nuevo sistema tiene como ventaja aprovechar los avances tecnológicos en interoperabilidad y comunicación, así como en protocolos de confianza y seguridad en el intercambio de datos, para que los ciudadanos, AAPP y empresas puedan confiar y usar los protocolos de identificación digital a la hora de acceder a servicios proporcionados por entidades de otros países miembros.

Esto permite un ahorro significativo sobre los procedimientos de identificación basados en documentación física (papel), además de hacer más rápido y fiable el propio proceso de identificación.

Ayudará pues a que los ciudadanos puedan acceder de forma más rápida, segura, y fiable a servicios de otros países, con lo que se cohesionará más profundamente la UE tanto a nivel entidades como a nivel ciudadanos, aumentando también la competitividad y la libre circulación de personas y servicios.

En el sector Sanidad, en concreto, este nuevo sistema va a permitir que un ciudadano que acceda a un servicio médico en un país diferente del suyo, pueda remitir a su historial médico propio de su país de origen con solo identificarse digitalmente, con el consiguiente ahorro de tiempo y aumento de eficiencia en la gestión de recursos médicos y administrativos.

Concretamente, ¿en qué ha consistido el papel del Instituto ai2 (UPV) en este proyecto?

El ai2 ha participado en el proceso de documentación del entorno legal y técnico en el que se desarrolla esta red de identificación digital eIDAS, así como en el apoyo en los procesos de gestión de pruebas técnicas, y en la generación y difusión de evidencias sobre el avance del proyecto.

Háblenos de la colaboración con la empresa EDICOM y de qué ha aportado la UPV a una firma de tal calibre.

La empresa EDICOM fue la promotora de los proyectos europeos con la agencia INEA y gracias a ellos pudimos participar el año pasado en el proyecto GOVEIN. El proyecto eId@Cloud actual lo coordina y lidera la Universidad Carlos III de Madrid pero la importante firma valenciana sigue participando, ya que es un partner tecnológico crítico en el desarrollo de las soluciones que permiten esa interoperabilidad y comunicación que comentábamos antes en el lado de España. EDICOM es, como sabéis, la empresa líder en nuestro país en Soluciones de Intercambio Electrónico de Datos. La UPV contribuye al apoyo técnico de los demás socios del proyecto y realiza informes técnicos y legales de la situación de los países participantes, también tratamos de dinamizar y promocionar el proyecto desde las diferentes oportunidades que se ofrecen en la universidad, para sensibilizar a los diferentes actores de la sociedad.

Identificación oficial del proyecto de la UE:

Agreement number: INEA/CEF/ICT/A2016/1271635
Action No: 2016-EU-IA-0064

CONSORCIO DE PARTICIPANTES:

  1. Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), Spain Coordinador
  2. Leading Management Technology SL (LMT), Spain
  3. Intercambio Electrónico de Datos y Comunicaciones SL (EDICOM), Spain
  4. Aksesspunkt Norge AS (AKSESSPUNKT), Norway
  5. Connect International B.V. (eCONNECT), Netherlands
  6. Officient A/S (OFFICIENT), Denmark
  7. Universitat Politècnica de València (UPV), Spain
  8. Sendill is Unimaze ehf (SENDILL), Iceland

Web oficial: https://www.arcos.inf.uc3m.es/eidcloud/


Víctor Morales, miembro del Equipo de Electrónica de Azalea

Publicado el 30 abril, 2018

 

Víctor Morales (imagen, derecha), estudiante del Grado de Ingeniería, ingeniería electrónica industrial y automática de la UPV, se embarcó hace más de un año en un proyecto internacional que no solo se ha convertido en su Trabajo Fin de Grado (TFG), dirigido por el investigador del Instituto ai2 Antonio Correcher, si no en un sistema de automatización para edificios completamente nuevo en el mercado con posibilidades de futuro. De la mano del equipo Azalea, surgido de Makers UPV, Morales llevará su sistema a Hungría, a la competición Solar Decathlon Europe*, donde se presentarán casas sostenibles diseñadas por jóvenes de todo el mundo. Morales, del Equipo de Electrónica de Azalea, nos cuenta en esta entrevista, junto con Ximo Masip (imagen, izquierda), del equipo de Energía, y Antonio Correcher, las claves de su trabajo en el proyecto y sus posibilidades.

¿Cómo llegas al proyecto Azalea y decides incorporarte a él?

V.M. Nada más empezar la carrera entré en Makers UPV, donde te relacionas con mucha gente. Así que cuando arrancó el proyecto Azalea, me interesó mucho y, como necesitaban a alguien con mi perfil, empecé con ellos. Estaba en tercero de grado. A raíz de meterme en el proyecto y ver cómo se iba desenvolviendo, la necesidad que teníamos de utilizar autómatas, de montar redes, me di cuenta de que era un proyecto de un tamaño lo suficientemente grande y serio como para convertirlo en mi TFG.

Cuéntanos en qué consiste tu trabajo dentro de Azalea.

V.M. Mi trabajo consiste en desarrollar un sistema de control que maneje todas las variables de la casa que permiten mantener el confort dentro de ella manteniendo un consumo energético bajo.

X.M. En el equipo de Energía de Azalea nos encargamos de que la casa no consuma prácticamente energía y eso se consigue gracias a un diseño bioclimático específico y también a unos equipos de producción de clima muy eficientes. La casa no va a consumir energía, pero siempre tendremos un equipo de producción de clima como back up, por si en el concurso hace mal tiempo, no sale el sol, hace más calor de lo esperado u ocurre algún imprevisto similar. En cualquier caso, el objetivo es no tener que utilizarlos y para ello necesitamos que los técnicos como Víctor automaticen el conjunto de las estrategias, de forma que el usuario tenga que actuar lo mínimo posible sobre el conjunto. Por ejemplo, en una situación de mucho calor, el sombreamiento de las ventanas es automático. La casa detecta con los sensores la temperatura operativa (que es la incluye, además de la temperatura ambiente del aire, la temperatura radiante de los muros y otras variables), la humedad relativa, la calidad del aire interior, etc. Con todas esas variables tenidas en cuenta queremos que se realicen una serie de procesos. Antes de encender el equipo de clima, que va a consumir energía, sombrea todas las ventanas. Si con ese proceso no se ha conseguido el confort óptimo dentro de la casa, introduce la ventilación forzada… y así, una serie de controles secuenciales y continuos para llegar a las condiciones de confort que queremos sin necesidad de recurrir al equipo de clima.

Hemos estudiado a fondo cada variable. Por ejemplo, la calidad del aire ha sido una variable muy importante para nosotros. Queremos no tener ni un exceso ni un defecto de CO2, ya que está comprobado que, especialmente en escuelas y edificios similares, afecta a la atención y al bienestar de las personas. Habrá sondas de CO2 por la casa que controlen el sistema de ventilación para garantizar siempre una calidad de aire interior óptima.

Y entiendo que también habéis estudiado vuestra competencia en el concurso. ¿Qué aportará Azalea que no aporten otros universitarios? 

V.M. Principalmente, por la parte de automática, yo he estado mirando otros equipos y no hay ninguno dedicado en exclusiva a ella. Es decir, compran productos comerciales ya diseñados y los colocan en las casas. Eso provoca que el funcionamiento no sea el que tú quieras y no puedas controlar todos los procesos que te interesan. Nosotros estamos desarrollando un producto exclusivo para esta casa. Usamos un autómata comercial pero el uso que le damos es totalmente de diseño propio. Vamos a usar sensores desarrollados por nosotros y una red totalmente propia que hemos desarrollado desde cero.

X.M. Además, el concepto de vivienda que nosotros presentamos es totalmente novedoso porque, gracias al apoyo de la administración pública, vamos a recoger el concepto de la barraca tradicional valenciana y a convertirlo en una casa inteligente, sostenible y que responda a todas las necesidades de hoy en día. Para el usuario va a ser muy fácil vivir en esta casa y con todo lo que hacemos, la factura de la luz será nula. 

¿Cómo influye este proyecto en tu desarrollo profesional, Víctor?

V.M. Primero, me acerca al Instituto ai2, que es lo que me interesa, pero también me da mucha experiencia de trabajo con un equipo, que es muy necesario. Y, a nivel de currículum, estamos hablando de un proyecto mundial y hemos podido probar con él toda la tecnología que hemos visto en clase.

¿Cómo valoráis el apoyo que habéis recibido de la UPV, en general, y de institutos de investigación como el Ai2, en particular?

V.M. Bastante bien. Son apoyos necesarios para demostrar que el proyecto es sólido.

X.M. Por parte de la universidad ha habido muchas cosas: el hecho de que se destine un espacio físico al trabajo de Azalea, el apoyo que nos ha dado para darle visibilidad al proyecto hacia fuera de la universidad y para que las empresas colaboren, ya que son las que al final harán de nuestro proyecto una realidad. Además, nos ha dado cabida en eventos y charlas, lo cual también nos ayuda a darnos a conocer. Por parte de los institutos de investigación, su apoyo ha sido clave porque nosotros somos alumnos y tenemos únicamente la experiencia teórica de las clases, a la hora de poner las cosas en práctica, necesitamos apoyo, recomendaciones, consejos de alguien y ahí es donde entran ellos Llega un punto en el que necesitamos que alguien con más experiencia nos diga por donde ir y valide partes muy específicas de nuestro trabajo.

Antonio Correcher, ¿qué supone para vosotros estar implicados, en este caso dirigiendo el TFG, en un proyecto llevado a cabo por gente con una carrera profesional muy incipiente pero que a la vez está metida en un campo tan novedoso?

A.C. Desde nuestro punto de vista, aunque no tuviéramos un TFG en marcha, es nuestra responsabilidad y es parte de lo que nos enriquece como instituto colaborar con estas iniciativas, y apoyar y asesorar a grupos como Azalea. Cuando trabajas con ellos te das cuenta de que tienen el descaro suficiente como para apuntarse a proyectos gordos y la humildad necesaria para aceptar consejos. En este proyecto en concreto, se han juntado una calidad humana y un nivel de proyecto excepcional.

El proyecto que está trabajándose en la parte de automatización es un proyecto del que va a salir un prototipo que creo que puede incluso ser una semilla de una futura start up porque se va a desarrollar un sistema de control configurable con sensores de tecnología muy novedosa. Por ejemplo, el tema del CO2 no se suele medir en las viviendas. El tema de la automatización completa integrada teniendo en cuenta un algoritmo específico no existe. El mercado cuenta con cosas muy estándar pero esto va a dar lugar a otro tipo de productos que, a futuro, se pueden comercializar gracias a la creación de empresas nuevas que deriven de Azalea.

Además, el Instituto ai2 ya tenía experiencia trabajando con edificios inteligentes.

A.C. Sí, aquí tenemos grupos investigando alrededor del tema de los edificios inteligentes y hemos trabajado en redes de comunicación y monitorización de sistemas energéticos en otros proyectos. También por esa razón empezamos a trabajar con los chicos de Azalea, porque teníamos experiencia trabajando con instalaciones singulares.

*Solar Decathlon Europe es una competición internacional de ámbito universitario que impulsa la investigación en el desarrollo de viviendas eficientes y sostenibles. Azalea arrancó como proyecto en mayo de 2017 y en diciembre de 2017 fue seleccionado para formar parte de la competición internacional, lo cual supuso para ellos una subvención de 100 000 euros para desarrollar el proyecto, que tendrán que presentar en Hungría en julio de 2019.


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