Entrevistas

Fernando Castillo, investigador de la UCLM: “Es satisfactorio hacer robots, pero más aún hacer robots que ayuden a las personas”

Publicado el 2 mayo, 2022

 

Fernando Castillo es investigador de la Universidad de Castilla La Mancha y pertenece al Departamento de Eléctrica, Electrónica, Automática y Comunicaciones. Desde hace cuatro años es profesor titular en el Área de Ingeniería de Sistemas y Automática e imparte asignaturas de regulación automática, control discreto, automatización industrial y visión artificial en el campus de Toledo. Sus líneas de investigación están relacionadas con el control y la robótica. Recientemente, gracias a una convocatoria nacional de recualificación de personal universitario, se ha incorporado al Instituto ai2 durante un año para combinar su experiencia en robots paralelos con la del equipo liderado por Ángel Valera en la UPV.

¿Por qué eligió el Instituto ai2 para su estancia?

Las líneas de investigación de Ángel Valera y Marina Vallés, del ai2, junto con Vicente Mata, del Instituto de Ingeniería Mecánica y Biomecánica, eran las que yo buscaba, porque en robótica he hecho muchas cosas, pero poca robótica de rehabilitación y servicios. Es satisfactorio hacer robots, pero más satisfactorio hacer robots que ayuden a las personas. Esa fue la idea que me atrajo aquí. Ellos trabajan en diseño y control de robots paralelos para rehabilitación de miembros inferiores: piernas, tobillos, rodilla, etc. Yo trabajo con ellos en esa parte y la línea de trabajo es estudiar lo que están haciendo y proponer soluciones complementarias alternativas que puedan mejorar, ayudar o complementar su trabajo. Una de esas propuestas, en las que ya estoy trabajando, pretende mejorar el control de posición de los robots.

¿En qué dirección están trabajando?

Yo sigo en contacto con mi grupo de investigación y una de las líneas que tenemos es la de robots con cables. Es un concepto similar al que tiene el grupo de Ángel aquí, pero sustituyendo los eslabones rígidos por cables. Estamos proponiendo un diseño alternativo al suyo, ni mejor ni peor, simplemente otra tecnología, para realizar un robot análogo de rehabilitación paralelo mediante la tecnología comandada por cable.

Además, en el camino, ha surgido la posibilidad de proponer un proyecto Erasmus +, del cual estamos esperando resolución, en el que hemos conseguido que estén varias universidades implicadas, entre ellas, la mía y la UPV. Es un proyecto educacional de buenas prácticas en docencia cuyo objetivo es intentar mejorar el alcance de las competencias técnicas en los estudios de ingeniería. Algunas veces vemos que cuando un alumno sale de estudiar un grado, siente que no está preparado del todo y esas competencias se le acaban de perfilar en la industria. Lo que planteamos nosotros ahora es involucrar a la empresa y a una empresa certificadora de competencias en ese proyecto para que podamos diseñar equipamiento de laboratorio que tenga certificada la adquisición de competencias. Como objetivo, queremos diseñar un dispositivo electromecánico que sirva para asignaturas de control y pretendemos que todas las universidades que forman parte del proyecto utilicen la misma plataforma, con el mismo material docente común, para que las competencias sean homogéneas y, además, esté certificado por la empresa y los profesionales del sector.

Háblenos de en qué otros proyectos trabaja su grupo de investigación en Toledo.

En nuestro grupo de investigación trabajamos en proyectos no solo de financiación pública, sino muchos de ellos para empresas. En los últimos 2 o 3 años habremos desarrollado 15 o 20 proyectos para empresas. El 100% de los proyectos en los que trabajamos han sido derivados de una demanda por parte de la empresa. Entre los hitos que puedo destacar de los últimos años está el desarrollo que hicimos para Indra. Ellos están desarrollando el Eurofighter, el avión de combate europeo, que en el morro dispone de un radar, el cual tiene un movimiento formado por la composición de otros movimientos. Nos pidieron hacer el banco de ensayos que testeara si los motores y los frenos de ese radar del Eurofighter funcionaban bien. Fabricamos el banco, lo pusimos en marcha, lo llevamos a la instalación y les enseñamos a hacer las pruebas.

Otro ejemplo es el diseño de un robot que limpiaba huertas solares, el cual hicimos para una empresa de Albacete. Es una empresa que hacía instalaciones fotovoltaicas, de molinos de viento, y se habían dado cuenta de que, tras la instalación, los paneles se llenaban de suciedad. En esa época, se limpiaban a mano. Nosotros propusimos un sistema de limpieza, en vez de con agua a presión, con vapor de agua, lo cual permitía consumir 30 veces menos agua.

Otro proyecto fue el desarrollo, también por encargo para una empresa de Albacete, de un robot para mondar automáticamente el azafrán con Denominación de Origen. Fabricamos un brazo robótico con una pinza que, con un sistema de visión detectaba las flores en el sitio justo para poder separar los pétalos.

¿Qué cree que puede aportar toda esta experiencia con empresas a su estancia en el ai2 y a la inversa?

Siempre es bueno saber cómo trabajan los demás, porque siempre aprendes y ese es mi objetivo: aprender y ayudar en lo que pueda.

Por otro lado, creo que mi perfil es complementario al de Ángel. En la parte de control, por la forma de desarrollar mi carrera, estuve trabajando estrategias de control distintas a las suyas; no mejores ni peores, distintas. En cualquier caso, esa trayectoria abre el campo a la hora de utilizar otro tipo de sistemas de control o de regulación para los dispositivos.

El haber trabajado mucho para empresa, yo creo que aporta un timing diferente a la hora de trabajar que el de un proyecto de financiación pública. Y eso hace que los resultados, a veces, salgan antes.

Una de las cosas previstas en nuestro plan de trabajo para esta estancia, que creo que también puede ser bueno para el grupo de investigación de la UPV, es la línea de investigación de la robótica con cables. Son prestaciones nuevas y creo que puede ser una ventaja. En algunos desarrollos de futuros proyectos europeos, como uno con la OTAN relacionado con robots para la retirada de minas antipersonas, del cual estamos preparando la propuesta, creo que podríamos incluir esa línea de investigación. Espero que todos aprendamos de todos en ese sentido.

Por otro lado, quería destacar que había estado de visita en el campus pero una vez he estado aquí, he comprobado que el sistema organizativo que tiene la UPV está muy bien, en comparación con otras universidades. Sin embargo, lo mejor que me he encontrado son las personas y en el grupo de Ángel, Marina, Vicente, Pau, Rafa y José son todos técnicamente muy buenos pero, sobre todo, excelentes personas.


Nieves Romero, decana IICV: “Somos una correa de transmisión entre el que sabe y el que utiliza, y entre el que utiliza y el que puede generar”

Publicado el 28 febrero, 2022

 

Su nombramiento como decana del IICV no solo marca un nuevo hito en su carrera, sino en la historia del colegio, que por primera vez en 72 años tiene al frente a una mujer. Más allá de contribuir a aumentar porcentajes de liderazgo femenino y sumar como referente para nuevas generaciones en un puesto de dirección, ¿cree que puede aportar una nueva forma de trabajo en comparación con las líneas que se han seguido en el colegio hasta el momento?

Respecto a las líneas de trabajo fundamentales, nuestra intención como equipo renovado al frente de las acciones del colegio coinciden con los objetivos que ya se había fijado el IICV y que pasan por ir más allá de la concesión de visados. Estamos claramente alineados con ser una entidad de servicios que aporten valor al colectivo de colegiados de ingenieros industriales y, en general, también a la sociedad.

El hecho de que yo sea una mujer y ostente el cargo de decana tiene otra derivada para mí y es visibilizar, tanto con mi nombramiento como con el de otras muchas ingenieras que ostentan cargos de responsabilidad en la junta de gobierno y en las tres demarcaciones del colegio, el papel y la posición de la ingeniera industrial. Pensamos que para llegar a las nuevas generaciones y, de alguna manera, seducirles para que se decanten por la ingeniería industrial, hay que hacer dos cosas: una, explicar qué hace el ingeniero industrial, qué aporta, a qué se dedica; y otra, que encuentren referentes, que vean que existen las ingenieras industriales para que eso pase a ser una opción para las nuevas generaciones. Eso forma parte de nuestro empeño en difusión de la ingeniería industrial.

Por otro lado, creo que la gente joven que se ha incorporado a la junta va a permitir que nos exijamos más y seamos capaces de impulsar nuevas cosas y dar nuevos enfoques al colegio para aportar más, si cabe.

La bolsa de empleo del Colegio de Ingenieros Industriales cerró en 2021 con un 79% más de inserciones laborales. ¿Qué están demandando las empresas de estos profesionales en los últimos años?

Si miramos el tipo de oferta formativa que nosotros tenemos, no descuidamos la formación de base técnica, muy focalizada en temas importantes en este momento, como la digitalización o las energías renovables. Pero también apoyamos mucho la formación en otro tipo de disciplinas más transversales, como las soft skills, por ejemplo, en apoyo a todo lo que implique el desarrollo profesional y la empleabilidad del colegiado, que no tiene por qué ser necesariamente técnico. Algo que se da generalmente en el desempeño de un ingeniero industrial es la coordinación de equipos, el impulso de proyectos, la gestión de conflictos y la resolución de problemas. Todo eso tiene que ver con un desempeño técnico, pero también con las habilidades blandas. Vemos que esto es demandado por las empresas en los perfiles que gestionamos y lo hemos incorporado como tal a nuestra oferta formativa porque pensamos que es muy importante para su desempeño profesional del día a día y para mejorar su empleabilidad.

¿Cómo va a trabajar el IICV bajo su decanato para potenciar la empleabilidad de sus colegiados?

A la hora de ofrecer sus servicios, el colegio pone en marcha acciones concretas encaminadas a conseguir ciertos objetivos y adaptarse a cada tramo de edad o situación concreta del ingeniero industrial. La empleabilidad, lógicamente, es una de estas situaciones. En este sentido, por ejemplo, tenemos un programa de coaching para desempleados de más de 45 años. Programas de coaching para encontrar empleo existen, pero lo específico y lo maravilloso del grupo que se forma entre personas con formación semejante e intereses parecidos que buscan un tipo de ofertas concretas y conocen los requisitos que se solicitan en una oferta que están monitorizando, es fabuloso y permite que incluso los compañeros puedan recomendarse entre sí. Eso hace que el trabajo en común entre ellos sea más enriquecedor y no tenga nada que ver con un coaching fuera del sector o en solitario. La garantía de éxito de este modelo la confirman los datos, porque el año pasado el 50% de colegiados que siguieron este programa, al acabarlo ya se habían recolocado.

Por otro lado, también intentamos fomentar el sentimiento de pertenencia a un grupo. Por ejemplo, contamos con un programa de mentorización en el que ingenieros senior con una dilatada experiencia -y escogemos mentores con un alto nivel de desempeño- mentorizan a ingenieros junior que acaban de terminar sus estudios o llevan tan solo un par de años de desarrollo profesional. Acceder a ese contacto es fabuloso. Muchas veces, por tu experiencia, no eres capaz de saber, por ejemplo, si un sector en concreto te gustará para el futuro. Este servicio te permite orientarte en este sentido, que alguien con experiencia te diga, por ejemplo, qué tipo de formación es la que más te interesa en dicho sector, en qué momento recibirla, etc.

De cara a la formación del ingeniero y la ingeniera industrial, ¿se está respondiendo desde la universidad a lo que demandan las empresas?

Desde que yo terminé, por ejemplo, creo que en algunas cosas sí ha habido avances o se han incorporado. Quizá no todas las soft skills, pero sí hay mucho más en el currículo sobre exponer, hacer presentaciones, explicar proyectos, etc. Sin embargo, la verdad es que la empresa necesita más. Los egresados tienen una formación técnica muy buena, muy consolidada, son muy capaces y tienen muchísima formación, pero en soft skills, para gestionar conflictos en equipos o cuestiones que tienen que ver con las personas, el currículo es siempre más flojo. De ahí que pensemos que introducir estas capacidades en formación es un complemento para ellos muy interesante.

¿Cuáles son los principales servicios que se demandan al colegio y qué retos se plantea en este sentido para los próximos cuatro años?

En lo que se refiere al colectivo de ingenieros industriales pensamos que hay cuatro ejes importantes que, de una manera o de otra, van a demandar del ingeniero durante su carrera profesional: empleo, formación, networking/asesoría y proyección hacia la sociedad. Para nosotros, este último punto significa conseguir que el ingeniero industrial ocupe el lugar que se merece, por el reconocimiento que la técnica y la tecnología merecen de la sociedad, en tanto en cuanto les aporta soluciones que hacen que la vida de las personas sea mejor y los avances que permiten. Y porque cuanto más explicado y justificado esté esto, más animaremos a las nuevas generaciones a atreverse y a optar por estudios o formaciones tecnológicas.

En este sentido, durante los próximos dos años vamos a desarrollar programas de digitalización no solo dirigidos al colectivo de colegiados, sino abiertos a toda la sociedad. Son proyectos en los cuales se hace formación y divulgación de todas las herramientas digitales y de todas las metodologías y técnicas que existen al alcance de las empresas en este sentido. Nosotros hace ya tres años que apostamos por ser Oficina de Transformación Digital y hemos seguido trabajando en ello porque pensamos que la empresa que no aborde y aplique con responsabilidad este proceso quedará penalizada competitivamente con respecto al resto de empresas de su sector. Para nosotros, que ni las empresas ni los colegiados que trabajan en ellas se queden atrás es vital, por eso estamos abordando estos proyectos. Creemos que tienen una configuración que nos garantiza el éxito porque primero se hace una difusión de las herramientas distribuidas en bloque y después hay una asesoría personalizada en la que uno puede incluso abordar el caso en su propia compañía. Esto lo aterriza todo muchísimo y lo hace todo más tangible.

Además, está abierto a todo tipo de empresas. Abordamos temas como prototipado inteligente, marketing digital, e-commerce. Se barren todos los procesos y todos los procedimientos de la empresa. Empezamos por una auditoría digital de la firma y vemos a dónde queremos llegar de la mano de un experto, de manera que cada uno pueda dimensionar, con los recursos de que dispone, ese proceso de transformación digital.

Horizonte 2030 es para el colegio, como para la universidad, una fecha clave para alcanzar ciertos objetivos de sostenibilidad en las empresas. ¿Cómo afronta esta fecha el colegio, con qué objetivos?

Todo lo relativo a sostenibilidad y energías renovables es un tema muy importante para nosotros. Tenemos oferta formativa en este sentido desde hace tiempo, pero estamos continuamente innovando e incorporando nuevos cursos, como el de hidrógeno verde, por ejemplo. Siempre pensamos en temas que sean siempre de interés y en los cuales detectamos que hay actividad, necesidad a cubrir. El perfil de ingeniero para todo lo que son instalaciones eléctricas de energías renovables lo están demandando muchísimo en este momento.

La colaboración entre el IICV y el Instituto ai2 ha sido intensa prácticamente desde los inicios de la estructura de investigación. ¿Cómo valora el papel del IICV como patrono del Instituto ai2 de la UPV?

Pensamos que tenemos el termómetro de la sociedad porque estamos formados de ella, con lo que tenemos una visión muy directa de lo que está demandando, de hacia dónde evoluciona y de cuáles son las necesidades a cubrir y las preocupaciones. Eso es lo que intentamos trasladar a todas aquellas entidades a las que pertenecemos, como el ai2, en este caso, que somos como una correa de transmisión entre el que sabe y el que utiliza y de necesidad o preocupación entre el que utiliza y el que puede generar. Esa es nuestra filosofía.


Alberto Castillo: “El paso por el ai2 me hizo comprender el poder que tienen las matemáticas y la electrónica digital en el mundo actual”

Publicado el 28 febrero, 2022

 

Alberto Castillo realizó su TFG sobre algoritmos de control de drones en el Instituto ai2 en el año 2014. Desde entonces, su carrera ha sido meteórica: compaginó el Máster en Ingeniería Industrial de la UPV con su trabajo en los laboratorios del ai2. Luego, tras realizar su tesis doctoral con una beca FPU, fundó su propia empresa de servicios de visión artificial, Kimera Technologies. Este mes se ha embarcado en un nuevo reto: dos años de estancia en la Universidad de Virginia (USA) para trabajar en un proyecto de diseño de un páncreas artificial. Castillo nos cuenta en esta entrevista su experiencia en el ai2 y nos detalla cómo ha influido en su posterior trayectoria profesional.

Háblanos de tu paso por el Instituto ai2 y los proyectos en control de drones en los que estuviste participando allí.

El instituto ai2 puede decirse que fue mi cuna como investigador. Entré en contacto con él por primera vez con unos 22 años, cuando Pedro García, mi tutor de TFG en aquella época, y que posteriormente se convertiría en mi director de tesis, me introdujo en uno de sus laboratorios. Desde el primer momento supe que me gustaría. Empecé haciendo mi TFG allí sobre algoritmos de control de drones en 2014. Después, durante 2014-2016, compaginé el máster en Ingeniería Industrial con varios contratos como técnico de laboratorio para, finalmente en 2016-2020, hacer la tesis doctoral con un proyecto propio financiado bajo una beca FPU.

Sin duda, fue una época de aprendizaje intenso. En el laboratorio, construíamos drones prácticamente desde cero cuando éstos apenas se habían comercializado. Desde sus placas electrónicas, sus sensores y sus protocolos de comunicación internos; para después programar directamente algoritmos de control en sus microcontroladores. Buscábamos mejorar el comportamiento del dron en entornos difíciles, diseñando algoritmos que fuesen capaces de detectar y compensar perturbaciones aleatorias, como viento o cargas variables. Fue gratificante estar ahí en el momento inicial. Ahora, este tipo de algoritmos se han convertido casi en un estándar en la industria de pilotos automáticos para drones.

El paso por el ai2 me hizo comprender el poder que tienen las matemáticas y la electrónica digital en el mundo actual. ¡Una simple fórmula podía cambiar de forma radical el comportamiento del dron cuando volaba! Simplemente tenías que diseñarla bien y programarla en su CPU. Me di cuenta de que esto es algo que tiene muchísimo potencial en la sociedad actual y de lo que creo que aún no hemos visto ni la punta del iceberg.

Hace aproximadamente un año que diste un gran salto convirtiéndote en cofundador de Kimera Technologies. Cuéntanos qué servicios ofrece la firma y cómo fue el salto de los laboratorios al mundo empresarial.

Somos una StartUp con vínculos cercanos a la universidad que busca llevar a las pequeñas y medianas empresas los avances que están dándose en Inteligencia Artificial (IA) y visión por computador.

En Kimera somos en total seis personas a fecha actual. Aunque, si todo va bien, esta cifra se va a multiplicar por dos a lo largo de este año. Entre los miembros, hay tres doctores universitarios y tres personas con alta especialización en finanzas, marqueting, legal y gestión de equipos.

Buscamos llevar los últimos avances en investigación en “Computer Vision” a pequeñas y medianas empresas que no dispongan de los conocimientos suficientes como para poder implementarlos. Comercializamos desde etiquetadores de fotos automáticos hasta algoritmos de búsqueda de fotos por texto, de búsqueda en vídeos, de búsqueda por imagen (Visual Search) y muchos mas que aún están por llegar.

Este tipo de software tiene una alta demanda en sectores como el de la moda, en “market-places”, plataformas de internet o incluso a nivel particular. A largo plazo, queremos jugar un papel activo en el desarrollo de la AI y del “Computer Vision” a nivel nacional e internacional.

Sin duda, es un proyecto donde la investigación está en un primer plano y los métodos de trabajo no son muy dispares a los que te puedas encontrar en cualquier laboratorio. Pero también hay cosas diferentes que no se ve tanto en la universidad. Por ejemplo, hacemos frente a problemas complejos de programación web, “cloud-computing”, programación de servidores y de gestión de recursos.

Paralelamente a tu trabajo en Kimera, has continuado con tu labor investigadora, ahora con una estancia en USA. El proyecto en el que estás trabajando allí es muy diferente a lo que has hecho hasta ahora, ya que aúna tecnología y salud. Háblanos de él, de los retos que persigue y de cuál es tu papel en el marco del mismo.

Justo hace un mes que me trasladé a la Universidad de Virginia, en EEUU. Voy a estar aquí durante dos años para trabajar en el proyecto del Páncreas Artificial en un centro de esta universidad (el “Center for Diabetes Technology”). Me han sorprendido positivamente porque es un grupo muy fuerte, les precede la fama de líderes mundiales en este ámbito y, ahora que los estoy conociendo más a fondo, creo que se la tienen bien ganada.

El proyecto, llamado “RocketAP”, pretende comercializar la segunda generación de dispositivos de Páncreas Artificial que existe en el mercado, donde una de sus principales mejoras es eliminar los anunciamientos previos de comida por parte del paciente. Actualmente, los sistemas de páncreas artificial requieren que el paciente le comunique al algoritmo de control cuándo va a comer y qué cantidad de carbohidratos va a ingerir. Esto supone una fuerte desventaja que frecuentemente induce a errores humanos. Los pacientes cometen errores en el cálculo de comidas y frecuentemente se olvidan de avisar al sistema de que van a comer. Con esta segunda generación de dispositivos, sería el propio controlador el que automáticamente detectase cuándo el paciente está comiendo y automáticamente le inyectase un bolo de insulina para prevenir la hiperglucemia postpandrial.

Yo estoy colaborando con el grupo en el diseño de estos algoritmos para identificar cuándo el paciente está comiendo y para decidir cuánta insulina es apropiado inyectarle. Es un problema multidisciplinar, donde las técnicas de control por realimentación clásicas se entrelazan con las metodologías más recientes de observación de perturbaciones, así como con los enfoques nuevos de “machine learning” e identificación de modelos en base a históricos de datos.

¿Qué aportará al proyecto el estudio clínico que se está llevando a cabo ahora mismo?

Ahora mismo se está llevando a cabo un estudio clínico donde están testeando el comportamiento de algunos de estos algoritmos en pacientes reales. Concretamente, una de las mejoras que el grupo esta contemplando es que el sistema aprenda en promedio las horas y el tipo de comida que las personas ingieren para poder anticiparse y mejorar el comportamiento del control. Están extrayendo datos de pacientes reales para testear el comportamiento del sistema y realizar mejoras futuras.


Patricia Balbastre. Proyecto METROPOLIS: “Utilizaremos tecnología que ya sabemos que es segura en el espacio para aplicarla al vehículo autónomo”

Publicado el 29 enero, 2022

 

El proyecto METROPOLIS arrancó hace unos meses reuniendo investigadores y recursos de cuatro universidades españolas para diseñar las ciudades del futuro. Las politécnicas de Madrid, Barcelona, Cartagena y Valencia buscarán, en el marco de este proyecto financiado por la UE y el Ministerio de Ciencia e Innovación, recopilar una gran cantidad de datos sobre movilidad urbana, con el objetivo de poder tomar decisiones sobre rutas de transportes de mercancías, buscar soluciones para evitar atascos, y hacer más segura y más sostenible la movilidad de pasajeros, entre otros factores. El horizonte: año 2030.

La Universitat Politècnica de València participa en este proyecto a través de diversos investigadores del Instituto ai2. Patricia Balbastre, ingeniera industrial con una dilatada experiencia en el diseño de hardware y software, entre otros, para satélites de la ESA, nos da en esta entrevista las claves del proyecto y nos cuenta cómo van a traer a nuestras ciudades tecnología que ya circula por el espacio.

¿Cuáles son los objetivos de METROPOLIS?

El gran reto del proyecto es conseguir conectar tanto la parte de circulación de pasajeros como de transporte de mercancías en soluciones como un gemelo digital de la ciudad que permita a los organismos competentes validar diferentes escenarios de movilidad con el objetivo de tomar decisiones.

Para eso hace falta una gran toma de datos de toda la información necesaria y a tener en cuenta antes de decidir sobre temas como la señalización, la planificación de rutas, las carreteras, etc. La recogida de todos esos datos implica aunar muchas tecnologías de adquisición de grandes volúmenes de información y en eso es en lo que se va a trabajar.

El proyecto incluye además un par de casos de uso reales y muy potentes en Madrid y Barcelona. Es un proyecto muy ambicioso, tanto que estamos en contacto con los ayuntamientos porque necesitamos que intervengan las autoridades locales para hacerlo.

¿Por qué surge la necesidad de prepararse para un nuevo escenario urbano en 2030?

Todas las agendas europeas de objetivos de desarrollo sostenible implican temas como la reducción de emisiones o el uso de la inteligencia artificial para beneficio del ser humano de cara a 2030.

Por ejemplo, la parte de METROPOLIS en la que trabajaremos nosotros tiene que ver con el vehículo autónomo. Con él se están haciendo pruebas desde hace mucho tiempo, pero es un tema que no acaba de despegar y eso sucede, precisamente, por una cuestión de seguridad. Hay que crear sistemas que no solo sean sostenibles y pongan la IA al servicio de la sociedad, sino que también sean sean seguros para el pasajero.

Nosotros intentaremos aportar eso: utilizar tecnología que ya sabemos que es segura (basada en arquitectura particionada y el uso de hipervisores), pues la hemos incorporado previamente a satélites o aviónica, en el vehículo autónomo. Y a partir de ahí ya se podrán construir vehículos autónomos con los requisitos necesarios de seguridad.

¿Cómo vais a adaptar tecnología aeroespacial al vehículo autónomo?

Siempre que hay personal humano manejando un vehículo o una aplicación, los requisitos de criticidad de la misma son menores. En el momento en que ya no hay personas llevando un coche, este funciona de la misma manera que si fuera un satélite y hay que diseñar todo el sistema con unos requisitos de seguridad que son bastante estrictos.

Es por eso que queremos adaptar la arquitectura que utilizamos en satélites, la arquitectura particionada, a la parte de automoción. El reto es introducir en los vehículos autónomos requisitos de seguridad que no incorporan los vehículos “normales”. Un vehículo autónomo va sensorizado con cientos de unidades de procesamiento; es un sistema de criticidad mixta, es decir, tienes aplicaciones muy críticas y aplicaciones que pueden ser, por ejemplo, de entretenimiento de los pasajeros, como en un avión. Mezclar aplicaciones de naturaleza tan diferente mientras aseguras que las aplicaciones críticas se cumplan es el principal reto a la hora de diseñar la nueva arquitectura de hardware. Además, a diferencia de en el espacio, aquí entran en juego multitud de factores externos, como peatones, señales de tráfico, etc. Es un entorno muy cambiante.


Jordi Piedra, CEO de Testea Pádel: “La primera colección de palas certificada con el sello Testea Pádel-UPV ya está en el mercado”

Publicado el 22 diciembre, 2021

 

En las instalaciones que el Instituto ai2 tiene en la Ciudad Politécnica de la Innovación, en Valencia, se encuentra el único laboratorio del mundo independiente especializado en palas de pádel, el Testea Pádel-UPV, que se inauguró en 2019 con el fin de certificar científicamente la calidad y jugabilidad de las palas. Este año, Nox se ha convertido en la primera firma con el sello Testea Pádel-UPV en todas las palas de su colección de 2022. Jordi Piedra, CEO de Testea Pádel, nos cuenta en esta entrevista cómo trabajan en el laboratorio y cómo el sello de calidad con aval UPV no solo está ya en el mercado español, sino que empieza a dar pasos para cruzar fronteras y mejorar la salud de los jugadores de pádel.

¿Cómo ha evolucionado Testea Pádel desde que inauguraron el laboratorio, en 2019?

Una vez tuvimos el laboratorio implantado, nos centramos en las marcas. Hemos trabajado mucho en la labor comercial de captación de clientes. Gracias a su colaboración y la cesión de material, hemos podido trabajar mucho el desarrollo de producto, analizar las palas y desarrollar los certificados de calidad.

El proyecto no va encaminado a un número muy amplio de marcas, sino a un número reducido, que son las que tienen, sobre todo, capacidad de apostar en inversión en I+D. Y a lo largo de 2021, el paso que hemos dado es conseguir tener la primera marca que ha apostado por certificar su nueva colección con el sello de calidad de Testea Pádel-UPV. La colección de 2022 de Nox Sport ya va avalada por la certificación de calidad y ya se pueden comprar en el mercado palas con ese sello. Además, tenemos otras tantas marcas interesadas en certificar sus palas a lo largo de este año y que ya han hecho trabajos específicos en ese tema.

Háblenos del tipo de certificados que emite Testea Pádel-UPV.

Uno de ellos es la acreditación de calidad, es decir, la certificación de que el producto ha pasado unos test de laboratorio relacionados con la rotura, el estrés y la fatiga de las palas. Este es el certificado que ha salido ahora al mercado: las marcas acreditan con nosotros que sus palas tienen una durabilidad y una calidad determinada.

Por otro lado, estamos trabajando en un certificado de jugabilidad, esto es, lo que la pala aporta al juego; el poder acreditar científicamente qué atributos aporta una pala al jugador.

¿Y qué parámetros evalúan los expertos en el laboratorio de la CPI?

Los parámetros que se evalúan giran básicamente en torno a tres conceptos: que toda la producción sea homogénea, es decir, que cada unidad fabricada se parezca a la otra, una cuestión que no siempre está del todo controlada. Segundo: el tema de la durabilidad, es decir, que cuando juegas, la pala no pierda propiedades por la propia fatiga del juego. Y la tercera es la resistencia a la rotura, es decir, si cuando se le somete a un impacto violento, la pala no se rompe.

Cada uno de los expertos que trabajan en el laboratorio, investigadores del ai2, está especializado en diversos campos, como pueden ser la sensorización, la mecánica, la robótica, etc. Y tenemos una serie de test y un protocolo específico diseñado por ellos para medir esas tres variables.

¿Qué pasos debe seguir una empresa para certificar sus palas con vosotros?

Primero tienen que definir qué modelos de su colección quieren que lleve el certificado. En el caso de Nox, toda la colección va certificada, tanto la gama alta como la media. Tienen que enviar cinco palas de cada modelo y nosotros, en el laboratorio, las evaluamos sometiéndolas a los test específicamente diseñados por nuestros expertos. Cuando les damos el resultado, si existe alguna no conformidad, la firma debe corregirla para poder tener el sello de calidad.

¿Qué retos se plantean para el próximo año?

El sello de jugabilidad es un punto de inflexión importante para nosotros porque significa pasar de focalizarse en las marcas a focalizarse en el consumidor final y ese es el salto cualitativo en el que vamos a trabajar este año: empezar a dar información de interés para que el consumidor final sepa, más allá de la calidad o del valor que le aporten las palas certificadas con el primer sello, qué le aportan en cuanto al juego. El jugador quiere que la pala se acople a sus características de juego y poder dar esa información con rigor y con el aval de la UPV detrás es un salto cualitativo importante.

Por otro lado, a nivel laboratorio estamos continuamente mejorando a nivel técnico para ser los que más saben de palas de pádel del mundo.

En ese sentido, ¿consideran que podría influir una pala u otra, dependiendo de su jugabilidad, en la salud del deportista?

Hasta ahora, los parámetros por los que un jugador selecciona la pala de pádel a comprar vienen muy deformados por la información comercial de marketing que las marcas fabricantes suministran. Esto puede producir que muchos jugadores seleccionen palas de pádel que no sean las más adecuadas para su forma de jugar. De esta forma, se eligen palas cuyos parámetros de vibración, tacto o manejabilidad presentan problemas al jugador y le pueden producir lesiones en codo, hombro o muñeca.

El hecho de que Testea Pádel aporte una información independiente de las marcas, además de ser muy completa, tanto en cuanto a la calidad del producto como de sus características de jugabilidad, permite que los jugadores puedan seleccionar mejor las características de las palas de pádel a comprar y por tanto, evitar estos posibles problemas y lesiones.

Por último, quería que nos hablara de si han dado algún paso a nivel internacional.

Sí. De hecho, el pádel, a raíz de la pandemia, ha experimentado un crecimiento exponencial, hasta el punto de que hay marcas que han multiplicado por diez sus beneficios. Esto se debe a que el pádel, durante la pandemia, ha sido uno de los deportes que se podía practicar, pues no es un deporte de contacto ni de equipo y se realiza al aire libre. Mucha gente ha descubierto el pádel con la pandemia tanto en España como en otros países.

A nivel internacionalización, es un fenómeno que ya se venía advirtiendo y había mercados muy consolidados, como Francia e Italia. También en Argentina o México ha crecido y, por tanto, han cambiado mucho las condiciones de juego y las marcas pueden invertir más en innovación.

En los países nórdicos también se juega muchísimo y, precisamente en Suecia, en enero arrancará una oficina que hace comparativa de producto y que tiene 20 laboratorios repartidos por toda Europa, especializados cada uno de ellos en un tipo de producto. Ahora, han pensado en nosotros para hacer un estudio comparativo de palas de pádel, ya que somos el único laboratorio del mundo especializado en esto e independiente, es decir, no vinculado a una marca en concreto.

La idea es que seleccionen las 10 marcas con más implantación en el mercado sueco y midamos en cada pala distintos parámetros. Los datos que extraigan los difundirán en los medios de comunicación nórdicos. Es un proyecto que va muy alineado con nuestro objetivo de empezar a darle información al consumidor final de la pala.


J.P. Peñarrubia: “Es una asignatura pendiente abordar con rigor la regulación de la informática en diferentes esferas de actividad”

Publicado el 30 septiembre, 2021

 

Juan Pablo Peñarrubia, vicepresidente del Consejo de Colegios de Ingeniería Informática (CCII) y Jefe de Innovación en la Diputación de Valencia representará durante los últimos dos años de esta legislatura (2023-2024) al Patronato del Instituto ai2 en su Comisión Científico Técnica. Peñarrubia, que también ostentó la presidencia del CCII y del Colegio de Ingenieros Informáticos de la Comunidad Valenciana (COIICV), nos habla en esta entrevista sobre transformación digital, los retos de la ingeniería informática, la necesidad de abordar el problema de la privacidad digital y la importancia de la colaboración entre la universidad y los diversos sectores productivos.

Son más de 25 años vinculado a órganos de gobierno y eventos de referencia para el mundo de la ingeniería informática. ¿Qué ha cambiado para el sector durante este tiempo?

Ha cambiado todo y no hay cambiado nada. Ha cambiado todo porque por fin las empresas y la sociedad han comprendido la potencialidad de la informática como elemento diferencial y transformador en las empresas y la sociedad en general, en lugar de la visión pasada meramente ofimática. La transformación ha ocurrido, digamos, en eso que se llamado transformación digital o revolución digital, aunque desde el punto de vista de los profesionales de la ingeniería informática solo es la foto presente de un proceso y unas capacidades que siempre han estado ahí. Bien es cierto que con un grado de accesibilidad y facilidad récord que han creado una efervescencia innovadora sin precedentes. Y que por cierto no ha parado, sino que se retroalimenta y acelera aún más, haciendo la informática, en ocasiones, de aglutinador de innovaciones multidisciplinares, creando “nuevas innovaciones”, lo cual es casi un superconcepto en sí mismo.

Y no ha cambiado nada en cuestiones esenciales que se siguen sin abordar seriamente. Sigue siendo una asignatura pendiente el abordar con rigor el impacto y la imprescindible regulación de la informática en las diferentes esferas de actividad: personal, empresarial, social… No pensando ya en soluciones claras, sino al menos en evaluar las problemáticas con una actitud real de buscar soluciones. Una actitud ingenieril, si se quiere. La informática ha transformado la sociedad industrial en la sociedad de la información y hay que reconcebir muchas cosas teniendo presente la vertiente informática. Y es un problema en el que se hace mal en huir hacia delante. Desde el impacto en la seguridad, la confiabilidad, la privacidad, la libertad, la veracidad, la democracia misma, hasta la nueva economía, las criptomonedas, la uberización, los sistemas inteligentes, la virtualización de las relaciones, etc. Se están creando potenciales riesgos sistémicos, y lo estamos viendo ya en determinadas dinámicas del tablero internacional. En este ámbito será fundamental el papel de los profesionales de la informática para la sostenibilidad y confiabilidad de la sociedad digital, y el liderazgo de Europa como centro de gravedad de la tradición y los valores de una sociedad democrática abierta. No se trata de ponernos filosóficos; es que esto es lo que está pasando mientras hablamos. No verlo no es solo ser miopes, es ser imprudentes.

Actualmente, forma parte del Comité Asesor de Digital Future Society promovido por Mobile World Capital Barcelona, que reúne a los centros de investigación y universidades con empresas de primer nivel y talentos emprendedores. ¿Qué valor tiene para usted esta vinculación entre todos esos agentes y cómo debería impulsarse desde institutos de investigación como el ai2?

Precisamente, uno de los objetivo de Digital Future Society es repensar la sociedad en la que vivimos teniendo en cuenta lo digital por diseño. Desde las vertientes materiales a las legales, las psicológicas, o valores como la propiedad o la libertad, la sociedad y la actividad humana mismas. En este sentido la labor de los institutos de investigación es clave como catalizadores y, a la vez, impulsores de iniciativas innovadoras. No es fácil tener una visión de luces largas y una creatividad abierta a la reingeniería innovadora como actitud. Y, sin duda, actores como el ai2 tienen mucho que sumar en ese camino, como ya lo están haciendo.

La sociedad es más abierta que nunca y hay que hacer de ello un valor y un motor de innovación en el que la investigación es clave. Y en el caso de España, con amplio margen de mejora, especialmente en el binomio empresa-universidad.

La velocidad a la que avanza el sector hace que los profesionales necesiten actualizarse constantemente, al igual que las empresas. ¿Qué retos existen ahora mismo en este sentido para el profesional en particular y las empresas en general?

El reto general es la innovación como actitud. La ingeniería informática, pero también el conjunto de las ingenierías, tienen que liderar con decisión ese movimiento, tanto en el ámbito empresarial como en el sector publico y la sociedad en general. Incluso en la política es necesaria una mayor actitud y visión ingenieril. Nos irían mejor las cosas.

En ello está inmerso, para los profesionales de la informática, el desafío de ser capaces de llevar la incesante innovación informática a la empresa y la sociedad. Ello exige mucho esfuerzo profesional de conocimiento y reciclaje, incluso de ámbitos emergentes como la informática cuántica. Pero así es la informática. En mis estudios cursé dos asignaturas de inteligencia artificial y mi proyecto fin de carrera fue de redes neuronales. Que se llegara a la actual accesibilidad de buena parte de la inteligencia artificial era lo que se quería. Ha costado 25 años, pero ha pasado. Así es la ingeniería informática.

¿Qué importancia han tenido los profesionales de ingeniería informática para responder a los desafíos que ha planteado la pandemia de la COVID-19?

La pandemia ha mostrado la gran capacidad de la ingeniería informática para gestionar realidades que van más allá de las diferentes circunstancias de las personas, las instituciones políticas e incluso las fronteras.

Se podían haber hecho más cosas y muchas cosas hacerlas mejor, pero, inequívocamente, se ha demostrado la importancia de los profesionales de la informática para el normal funcionamiento de todas las actividades económicas y sociales, en este caso con especial mención del ámbito de la salud y los servicios sociales. Y, adicionalmente, la importancia para ser capaces de implementar de una manera rápida soluciones para gestionar problemas sobrevenidos de la máxima envergadura. No es cuestión de hacer competiciones de qué profesionales se han esforzado más como consecuencia de la pandemia, pero es incuestionable que los profesionales de la informática han demostrado un esfuerzo extraordinario y una eficacia contundente para que todo siguiera funcionando en las empresas, en la sociedad, en la administración o en las familias.

En ese sentido, se ha hablado mucho sobre la protección de datos y de la privacidad de los usuarios. Usted mismo comentaba antes la necesidad de abordar este problema. ¿Corremos algún riesgo?

Como decía al principio se trata de una visión mucho más amplia sobre el impacto de la informática en todas las esferas de la actividad humana: personal, empresarial y social. La protección de datos y la privacidad son una vertiente, pero, como decía, se trata de que hay que hacer una evaluación rigurosa y aséptica sobre el impacto de la informática, la cual llega a incidir en conceptos como la propia libertad individual o la dignidad. La informática es la materia prima de la sociedad de la información y el conocimiento, y se trata de un elemento persuasivo de manera acelerada a todas las vertientes humanas. Hay que hacer un análisis abierto y amplio, y estar dispuestos a cuestionarnos nuestras inercias y la manera tradicional en que hacemos las cosas, estando abiertos a innovar reconcibiendo nuestros modos de hacer a nivel personal, económico-social, etcétera. No se trata de ver la privacidad aisladamente, sino de los valores y verdaderos pilares de la sociedad democrática y de las personas y el bien común. Se trata de reconcebir también la economía, las empresas y sus modos de hacer. Al final de todo está la propia confianza, que es la base de la economía, la seguridad jurídica, las nuevas formas de comisión de delitos en la esfera digital, etcétera. Como decía, es tan importante que habría que abordarlo con la urgencia y el rigor que merecen, en lugar de aplazarlo por intereses creados más o menos coyunturales. Estamos jugando con fuego.

Volviendo a su participación en la Comisión Científico Técnica del Instituto ai2-UPV, ¿en qué medida considera importante este tipo de órganos y por qué?

Colaborar con comités científico-técnicos del ámbito universitario o de la investigación es una labor importante que desde todos los sectores de actividad y, en particular, desde las profesiones, debemos potenciar. La innovación tiene un importante componente de viabilidad y de evaluación de impactos tanto positivos como negativos, por lo que contribuir en esta labor puede considerarse un objetivo de interés público y responsabilidad social, en este caso, de los profesionales de la ingeniería informática. Añadiría, además, una pincelada sobre la importancia de la vertiente ética, tanto con carácter general como en particular, en el ámbito digital, aspecto que está teniendo un creciente interés incluso en el ámbito de los medios de comunicación y de la política. Es otro campo nada sencillo, pero cuya naturaleza lo hace esencial como complemento de la regulación y de la calidad de la práctica profesional informática. Es un factor prioritario en la contribución de la profesión de la ingeniería informática a la sostenibilidad de la sociedad de la información y el conocimiento de un modo confiable.


Iván Alarcón: “Estamos creando bacterias inteligentes que son capaces de detectar dónde hay un tumor y atacarlo”

Publicado el 29 julio, 2021

 

Iván Alarcón Ruiz es graduado en Biotecnología por la UPV y con tan solo 22 años ocupa la tercera posición del ranking de la Sociedad Española de Excelencia Académica (SEDEA) en esta especialidad. Actualmente trabaja como investigador en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), pero durante tres años formó parte del equipo del Laboratorio de Control de Biosistemas y Biología Sintética del Instituto ai2, con quien continua colaborando en la aplicación de la biología sintética al desarrollo de nuevas terapias antitumorales. En esta entrevista, nos cuenta más sobre su salto del ai2 al CNIC y el futuro de los proyectos en los que trabaja.

Has explicado en alguna entrevista previa que en el Laboratorio de Biología Sintética es donde descubriste tu pasión y se inició lo que sería tu futuro profesional. Cuéntanos en qué proyectos trabajaste allí.

He estado trabajando durante 3 años en este laboratorio, junto a los doctores Picó, Vignoni y Boada; y a día de hoy continuamos colaborando. El Laboratorio de Biología sintética es un grupo muy interdisciplinar que ofrece muchísimas oportunidades, especialmente para aquellos estudiantes que están dando sus primeros pasos en la ciencia, como fue mi caso. Durante estos años hemos trabajado en muchas líneas de investigación que tienen como punto en común la biología sintética de bacterias. Desde la aplicación de modelado matemático y aproximaciones experimentales para controlar la expresión génica y la variabilidad y heterogeneidad en poblaciones celulares, hasta el diseño de bacterias inteligentes para el tratamiento del cáncer.

¿Y qué aporta la perspectiva de la biología sintética a la hora de diseñar soluciones (médicas, en este caso,) frente a otras disciplinas más convencionales?

En la actualidad, una de mis principales líneas de investigación en este laboratorio es la búsqueda de nuevas estrategias terapéuticas para el tratamiento de diferentes tipos de tumores, para lo que colaboramos con diversos grupos de investigación. La biología sintética es fundamental a la hora de buscar nuevos enfoques en la medicina. Su principal atractivo es la capacidad de crear sistemas complejos y poder manipular el comportamiento de las bacterias (o, en otros casos, de células humanas) para que actúen como nosotros queremos. Como decía, estamos creando bacterias inteligentes que son capaces de detectar dónde hay un tumor y atacarlo, pero sin afectar a las células sanas de nuestro cuerpo. Todo ello ofrece muchísimas ventajas respecto a las disciplinas tradicionales (aunque este tipo de terapias todavía están en una fase muy temprana de desarrollo), pero sobre todo destacaría una mayor eficacia frente a los tratamientos clásicos y su menor toxicidad y efectos secundarios.

¿Qué crees que te llevaste al CNIC de tu paso por el laboratorio del ai2 en cuanto al aprendizaje, investigación, formación o trabajo en equipo?

Me llevé muchas cosas que me han sido muy útiles en esta nueva etapa en el CNIC. En este laboratorio aprendí el valor del esfuerzo y la constancia y a colaborar con otros científicos de áreas de conocimiento muy distintas a la mía (biotecnología). Aprendí también cómo se gestiona la ciencia española desde dentro, cómo se plantea y se inicia un nuevo proyecto y la importancia de tener siempre la mente abierta a nuevas ideas, nuevas técnicas e incluso nuevos problemas.

¿Cuáles son tus planes a partir de ahora?

En septiembre tengo previsto realizar el doctorado en Biociencias Moleculares en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares. Después me gustaría pasar unos años investigando en Estados Unidos y volver más tarde a España para intentar establecerme como profesor de universidad, puede que en la UPV.


José Antonio Lozano: “Estamos trabajando en una plataforma de realidad virtual para dar apoyo físico, cognitivo y nutricional a pacientes de hemodiálisis”

Publicado el 28 mayo, 2021

 

José Antonio Lozano (en la imagen, en el centro) es doctor en Informática por la UPV e investigador del Área de Informática Gráfica y Multimedia del Instituto ai2. Desde hace más de dos décadas, trabaja en la investigación y el desarrollo de sistemas de realidad virtual y aumentada aplicada al tratamiento de lesiones motoras o cognitivas de diversos tipos. Este año se ha embarcado en el proyecto europeo GoodRENal, financiado por el programa Erasmus+ y en el que participan universidades y entidades médicas de diversos países. En esta entrevista nos desglosa las claves del proyecto, dirigido a ayudar a pacientes con enfermedades renales crónicas.

¿En qué consiste el proyecto?

GoodRENal es un proyecto Erasmus +, que cuenta con una financiación considerable; estamos hablando de más de 300 000 euros. Lo que se pretende desarrollar es una plataforma integral de intervención motora, cognitiva, psicológica y nutricional en pacientes con enfermedades renales crónicas.

¿De dónde surge la necesidad de desarrollar una aplicación como esta?

Normalmente, una persona que tiene una enfermedad renal crónica debe ir a varias sesiones semanales de cuatro horas que pasa sentado o tumbado sin apenas moverse. Es un proceso bastante tedioso y desmoralizador; no es fácil. Antes de meternos en este proyecto ya se hizo una pequeña aproximación bajo la premisa de si estas personas, que están sentadas tantas horas, podrían ejercitarse físicamente. Ideamos que durante esa sesión, a través de un televisor de gran formato, el paciente pudiera acceder a un escenario virtual que le planteara una serie de objetivos. ¿Cómo interaccionaba el paciente con ese escenario virtual? Simplemente con sus movimientos del brazo, una mano o incluso la pierna, ya que tienen una movilidad muy reducida.

Esa manera de interaccionar implicaba la necesidad de que hubiera un sistema que capturara los movimientos de la persona y los trasladara para mover un elemento con el que interaccionaras en el escenario virtual. Para eso, utilizábamos unas cámaras Kinect.

Ese primer proyecto fue muy interesante porque los pacientes se encontraban motivados y se ejercitaban físicamente. Aquello disparó la idea de si sería posible, además de esos ejercicios físicos, ejercitar otros aspectos relacionados con la salud mental. Es decir, a nivel psicológico o cognitivo no se trata mucho a este tipo de pacientes y es un aspecto interesante que también se puede abordar con una serie de juegos enfocados al desarrollo de las habilidades cognitivas o incluso a prestar apoyo psicológico durante la sesión de hemodiálisis.

Además, queremos también plantear al paciente otra serie de juegos que aborden aspectos sobre nutrición.

Es por ese motivo que hablamos de una plataforma integral que incluya juegos de realidad virtual con esa múltiple faceta de que el paciente se ejercite físicamente, tratarlo a nivel cognitivo y psicológico, y educarlo a nivel nutricional; todo con la misma filosofía basada en juegos en los que el paciente interactúe de manera amigable, moviendo manos o piernas.

¿Qué instituciones intervienen en el proyecto?

El proyecto GoodRENal cuenta con la colaboración de equipos de investigación de diferentes entidades europeas. Además de la Universitat Politècnica de València, la Universidad de Valencia será la que aborde la faceta del tratamiento de los pacientes a nivel cognitivo o psicológico durante la sesión de hemodiálisis. Por su parte, la Universidad CEU-Cardenal Herrera y el Hospital de Manises, que ya tienen mucha experiencia en el tratamiento de pacientes con esta problemática, también colaboran en el proyecto. De hecho, con el CEU fue con quienes trabajamos para ese primer proyecto en el que solo se trataba el aspecto del ejercicio físico durante las sesiones y en el Hospital de Manises fue donde se testó ese primer prototipo y se testará el que desarrollemos ahora. También se probará en otros centros internacionales, como el Hospital Universitario de Skanee y el Instituto Karolinska, de Suecia, quien también aportará toda la parte de información nutricional. Además participan la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica; y la Universidad Aristóteles de Tessalonica-Medicina deportiva, en Grecia. El proyecto se desarrollará hasta agosto de 2023.

¿Cuál va a ser el papel del equipo del Instituto ai2?

El Instituto ai2 de la UPV es la única entidad tecnológica que participa en el proyecto, con lo que somos los responsables de desarrollar la parte técnica de la plataforma. Implementaremos los juegos virtuales y el sistema, es decir, la incorporación a esos juegos de la cámara Kinect, que nos permitirá que los pacientes interaccionen con el escenario virtual. Los juegos se ofrecerán al paciente con distintos niveles de dificultad, atendiendo a cómo vayan evolucionando, y obtendrán información relevante para que luego los fisioterapeutas, los psicólogos y los nutricionistas puedan hacer deducciones de en qué medida se está ayudando a los pacientes durante la sesión de hemodiálisis.

¿Quiénes forman contigo el equipo en la UPV?

Conmigo están los investigadores Hermenegildo Gil Gómez y José Antonio Gil Gómez (en la imagen, derecha e izquierda), además de Andreas Lauer, que desarrollará los escenarios virtuales y toda la parte de programación en el hospital.


Alberto Delgado: Estamos desarrollando un software para saber la ubicación en tiempo real de robots y humanos en entornos industriales”

Publicado el 29 abril, 2021

 

Alberto Delgado, ingeniero electrónico y Máster en Automática e Informática industrial, se incorporó como investigador al Instituto ai2 hace unos meses para trabajar en un importante proyecto europeo: el SMART4ALL, financiado por Horizonte 2020, en el que participan 25 socios de 16 países. En esta entrevista nos cuenta las principales líneas en las que está trabajando la UPV, de la mano del ai2, dentro del consorcio europeo y nos presenta el proyecto de localización en interiores que ya se está gestando en los laboratorios del Instituto de Automática e Informática Industrial en el marco de este programa transfronterizo, que se desarrollará hasta diciembre de 2023.

¿Cuáles son las funciones del Instituto ai2 dentro de SMART4ALL?

Nosotros, como UPV, formamos parte del proyecto como líderes del paquete de trabajo 8, que está enfocado, principalmente, al análisis de riesgos, monitorización de todos los proyectos y análisis de impactos.

Por otro lado, como socio tecnológico dentro del consorcio del proyecto europeo, está contemplada la realización de un experimento interno tecnológico con las mismas bases que los proyectos que financia SMART4AL de partners externos al consorcio.

Para el proyecto interno que estamos desarrollando se ha escogido la temática de la localización en interiores y su finalidad principal es la mejora de la seguridad en entornos industriales colaborativos, es decir, en los que hay interacción humano-robot. Dado que cada vez los robots están más presentes en la industria y cada vez realizan más actividades que antes eran llevadas a cabo por humanos, lo que se está buscando es una mayor eficiencia en el tema de la seguridad. Para ello, necesitamos saber la ubicación precisa y en tiempo real de estos robots.

Mediante el proyecto interno, lo que vamos a hacer es desarrollar un módulo software que permitirá saber la ubicación en tiempo real tanto de los humanos como de los robots en estos entornos industriales colaborativos. El software se va a diseñar como un módulo de ROS que permita utilizar la información y la ubicación de todas las tareas y algoritmos de desplazamiento que lleven a cabo los robots. Por un lado, como he dicho, se quiere mejorar la seguridad, pero también pretendemos optimizar las trayectorias y hacer que el trabajo sea lo más eficiente posible.

¿Cómo estáis trabajando para el desarrollo del proyecto?

Lo que tiene de particular el proyecto interno es que se lleva a cabo una cooperación entre una entidad más académica, nosotros, el Instituto ai2; y una entidad más empresarial, que en este caso es la empresa que nos está proporcionando colaboración para entender y conocer en profundidad su solución de localización, Pozyx, una compañía belga. Ellos nos facilitan el acceso a conocimiento sobre su producto y últimas versiones, que necesitamos para aplicar en entornos industriales los sistemas que determinan la posición exacta de humanos y robots, y nosotros desarrollamos una solución para control de robots que les repercuta en una mejora del producto.

¿Cuántos proyectos hay ahora en marcha en el marco de SMART4ALL, aparte de los que estáis desarrollando internamente los socios del consorcio?

SMART4ALL abre tres tipos diferentes de convocatorias, permitiendo el desarrollo de transferencia tanto de conocimientos, como de personal, como de hardware, software y tecnologías en general. Las tres convocatorias tienen en común que los experimentos han de ser transfronterizos, es decir, que las entidades que formen parte de cada uno de los consorcios para los proyectos que opten a las convocatorias han de ser de países diferentes y, además, deben tener un perfil distinto: académico, por un lado; e industrial, por otro.

Todos los proyectos han de englobarse dentro de uno de los cuatro pilares fundamentales que el proyecto establece: digitalización del transporte, digitalización de la agricultura, digitalización del medio ambiente y un último grupo que es la digitalización global, en la que se enmarcan las demás tecnologías o proyectos.

A día de hoy se han abierto ya tres convocatorias, una de cada uno de los tipos que hay: experimentos de transferencia de tecnologías interdisciplinares, experimentos de transferencia de tecnologías focalizadas y experimentos de transferencia de conocimiento. Esas tres convocatorias han dado lugar a la financiación de 16 proyectos de consorcios externos a SMART4ALL. Se abrirán otras seis convocatorias, dos más por cada uno de los tres tipos que se han puesto en marcha en el marco del programa europeo.

¿En qué otros proyectos estás colaborando dentro del Instituto ai2?

Además de SMART4ALL, estoy participando en otro proyecto, esta vez financiado por la Agència Valenciana de Innovación (AVL), en colaboración con Dismuntel. Estamos trabajando en comunicación mediante protocolos para la extracción de datos de generadores eléctricos para empresas.

¿Cómo valoras estos primeros meses de trabajo como personal investigador del instituto?

Anteriormente había tenido más contacto con empresas y con trabajo de producción, más que de investigación y el balance es bastante favorable. Hay que cambiar un poco el chip porque en investigación se trabaja menos bajo presión, aunque también hay que cumplir con los plazos establecidos. Por otro lado, el ambiente en los laboratorios es distendido y familiar, y se trabaja muy cómodamente.


Nuria Martínez, directora de planta de PPG en Valencia: “Nuestra política de medio ambiente, salud y seguridad proporciona las directrices bajo las cuales fabricamos”

Publicado el 26 febrero, 2021

 

La trayectoria de Nuria Martínez en PPG suma ya más de 20 años. Ha pasado por cargos como el de responsable de producción y de supply chain, lo cual es muestra de su excelente conocimiento de la empresa y de sus necesidades. Desde hace un año, está al frente de la planta de PPG Ibérica en Valencia.

¿Qué retos se plantea desde esta nueva posición de cara a los próximos años?

Hoy, más que nunca, creemos que los desafíos a los que nos enfrentamos en nuestro entorno empresarial actual pueden hacernos más fuertes. Nuestro gran reto será mantener nuestros altos niveles de servicio en un momento de gran incertidumbre en el mercado, debido a la crisis sin precedentes provocada por la pandemia mundial.

Estamos trabajando arduamente para asegurar que en los próximos años la planta de Valencia siga siendo una planta de referencia dentro del grupo, siendo competitivos y generando beneficio para la compañía a través de procesos Lean innovadores, automáticos y sostenibles.

La trayectoria de la empresa en cuestión de compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad de sus líneas de producción es de sobra conocida y ha sido reconocida en diferentes ocasiones. En esta línea, ¿háblenos de algunos productos de la unidad de negocio de automóvil con los que estén trabajando actualmente?

El propósito de nuestra empresa de proteger y embellecer es la esencia de todo lo que hacemos. Nuestro compromiso con la sostenibilidad se basa en nuestra visión de una cultura de mejora continua, creando valor añadido a las partes interesadas y a los clientes, operando con integridad, trabajando con seguridad, respetando las contribuciones de nuestra gente, preservando el medio ambiente y apoyando a las comunidades donde operamos.

Sea aumentando la eficiencia de nuestras operaciones o las de nuestros clientes, nuestros esfuerzos se extienden naturalmente a muchas áreas que afectan a nuestro rendimiento en materia de sostenibilidad y medio ambiente. Estamos comprometidos en usar los recursos de forma eficiente y a impulsar la sostenibilidad en toda nuestra cadena de valor para preservar y proteger el entorno en el que operamos. Minimizar la huella de nuestras operaciones es un objetivo constante, y nuestras plantas se guían por nuestros objetivos de sostenibilidad.

Nuestra política de medio ambiente, salud y seguridad proporciona las directrices bajo las cuales fabricamos, comercializamos y distribuimos productos a nivel mundial de una manera que protege a nuestra gente, vecinos, clientes y el medio ambiente. Nuestro portfolio de productos de pinturas y revestimientos permite un enfoque concertado y disciplinado para desarrollar productos y procesos innovadores y sostenibles contribuyendo a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

En el informe de sostenibilidad de 2019 de PPG, la planta de Valencia es una de las más de 56 plantas de PPG en todo mundo certificadas según la norma ISO 14001:2015 de sistemas de gestión medioambiental. Además, somos certificados según la norma ISO 50001:2018 de sistemas de gestión energética.

A lo largo de los últimos años, hemos recibido de forma consistente los premios de sostenibilidad de la compañía en todas sus categorías: Safety & Health, Environmental & Energy Management, Community Engagement y Wellness. Además, hemos sido reconocidos con el premio de excelencia en el cumplimiento de los requisitos medioambientales de PPG y de la normativa y en la reducción de su huella medioambiental. También somos primera planta de PPG en todo el mundo con la puntuación máxima en los procesos Lean Six Sigma.

Por citar algunos ejemplos concretos de proyectos, hemos industrializado procesos compactos -en base agua y base disolvente- que no requieren curado de las imprimaciones. Y actualmente estamos desarrollando barnices de bajo curado, con la consiguiente reducción energética en ambos casos. También en productos de altos sólidos, con una reducción de disolventes de un 35%, disminuyendo así las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV) durante el proceso de aplicación. Específicamente, en la planta de PPG Valencia fabricamos una nueva línea de productos cuyos catalizadores están exentos de metales pesados.

En relación a la gestión energética y medio ambiental, hemos desarrollado proyectos para el control y gestión del consumo de energía y agua utilizando termografías e instalando paneles solares, smart flower, solar tubes y molinos de viento y, en este momento, estamos trabajando en la reutilización de energía y agua, entre otros proyectos.

Me gustaría que nos contara también en qué aspectos de automatización han trabajado durante los últimos años en la planta de Valencia y  cuáles son sus metas en este sentido.

PPG tiene tecnologías líderes en la industria, excelentes personas, y lo más importante, hemos demostrado consistentemente agilidad y flexibilidad en situaciones de incertidumbre.

Desde la planta de Valencia llevamos trabajando en automatización desde hace más de 20 años. El grado de automatización ha ido creciendo exponencialmente para dar soporte al sistema de producción mediante recetas. Estos sistemas permiten mejorar el consumo de materiales evitando mermas, reducen los tiempos de ciclo, optimizan el consumo de energía y evitan errores mejorando la seguridad tanto de las personas como de las instalaciones.

Actualmente también estamos trabajando en la utilidad de las ondas microondas para la determinación del avance de las reacciones en nuestros productos, controlando los procesos en tiempo real, lo que nos permitiría una reducción considerable de la toma de muestras con la consiguiente reducción de emisiones y riesgos para las personas. También estamos investigando la posibilidad de calentamiento de nuestros procesos mediante microondas, suplementando la potencia, en aquellos procesos de alta viscosidad.

De cara a futuro, nuestro objetivo es, por una parte, eliminar totalmente la manipulación de productos en el reactor, que lograremos a través de técnicas de control de procesos en tiempo real que nos permitan conocer el estado de las reacciones sin necesidad de muestreo, y de la digitalización que nos permitirá obtener datos en continuo sobre el proceso. Por otra parte, estamos enfocados en optimizar de los recursos energéticos e hídricos para aprovecharlos en su totalidad.

PPG forma parte del Patronato de empresas del Instituto ai2 desde hace años. ¿Cómo valoraría la colaboración con los institutos de investigación, en general, y con el ai2, en particular, desde la empresa privada?

Desde PPG consideramos que la colaboración con los institutos de investigación y las universidades son vitales para el desarrollo continuo de la compañía y una oportunidad de atraer los jóvenes talentos a los que podamos formar como líderes para el futuro. La empresa posee la experiencia, mientras que los institutos y universidades poseen el conocimiento y los medios para obtener el máximo beneficio de las técnicas más actuales e innovadoras.

Con el ai2 hemos realizado varias colaboraciones muy beneficiosas. Una de ellas fue la automatización de la inspección visual. Se desarrolló un equipo para la detección de cráteres y la medida de la finura en nuestros productos, que ha sido considerado como Best Practice por la compañía y se está trabajando en la posibilidad de utilizarlo como estándar para el resto de las plantas.

Para acabar, me gustaría aprovechar también esta entrevista, dado que este mes se ha celebrado el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y que esta entrevista se publicará en una página web de alcance universitario, para preguntarle ¿por qué decidió estudiar una carrera de ciencias y cómo animaría a las jóvenes de hoy en día a seguir ese mismo camino? A lo largo de su carrera, y visto ahora desde un puesto de total responsabilidad, ¿cómo valora su trayectoria en este sentido?

Elegí una carrera de ciencias porque me apasiona el conocimiento, descubrir cómo múltiples variables están interconexionadas y resolver problemas.

Creo que lo más importante es estudiar aquello que te haga disfrutar todos los días, aquello que sientas que te aporta y que tú estás aportando. Desde el punto de vista profesional, las empresas necesitamos todo el talento, tanto el masculino como el femenino, para seguir creciendo. Desde el punto de vista personal, como mujeres, no debemos limitar nuestro futuro.

En ocasiones, sentimos mucha presión por poder compatibilizar la vida familiar con el crecimiento profesional, pero en mi experiencia personal, PPG siempre me ha dado oportunidad de desarrollarme y seguir progresando en la compañía.

A lo largo de mi carrera he pasado por diferentes puestos, en algunos de ellos todos mis colaboradores y jefes eran hombres y siempre me he sentido muy apoyada por ambos. Hoy en día, la situación es muy diferente, PPG tiene un gran compromiso con la diversidad, inclusión e igualdad de oportunidades. Me hace mucha ilusión ver que cada vez más hay más mujeres en el liderazgo a todos los niveles jerárquicos y, en particular, en puestos técnicos y comités de dirección.

Esto es algo por lo que apostamos dentro y fuera de la organización. Una de nuestras actividades con la comunidad en España es la colaboración como Partner Estratégico del programa STEM Talent Girl (STG) de Fundación ASTI. El STG es un programa innovador en el área de la educación que proporciona a las niñas y jóvenes la oportunidad de conocer el mundo empresarial y las carreras científico-técnicas, proporcionándoles recursos y dándoles la oportunidad de contactar con mujeres profesionales STEM de prestigio y empresas de los distintos sectores. Desde PPG, también hemos realizado varias masterclass con las niñas de ESO, formado parte del jurado de los proyectos STEM de las niñas de bachillerato y participado como ponentes en la SUMMIT STG en la mesa sectorial “Igualdad de Oportunidades y Agenda de Desarrollo de Sostenible”.


 

 

 

 

 

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