Herme Gil, investigador del Área de Informática Gráfica y Multimedia del Ai2

Publicado el 28 marzo, 2018

 

El cambio es algo intrínseco en cualquier elemento de la sociedad, es algo que va asociado a la propia evolución de los seres vivos y por ende de las organizaciones a las que pertenecen sean del corte que sean, públicas o privadas. El cambio ha existido, existe y existirá aunque a muchos nos cueste admitirlo y aceptarlo pero es lo que hay. En pleno siglo XXI este cambio tiene una componente diferencial respecto otros tiempos y es la vertiginosidad con la que se produce. El catalizador principal de esto seguramente es la aparición y desarrollo de las tecnologías, en lo que muchos denominan la Revolución Tecnológica y sobre todo las TIC’s, Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, que han permitido cambiar muchos procesos en el mundo de las organizaciones y de las personas en general.

Con un entorno cada vez más cambiante y con variables que no puedes controlar, esconder la cabeza no sirve de nada, ya lo dijo a principios de siglo, y ya ha llovido, una de las personas más influyentes en Estados Unidos, Jach Welch “si los cambios fuera van más rápido que los cambios dentro, el fin está cerca”. Incluso Charles Darwin, por todos conocido, a mitad del siglo XIX afirmó que “No es la especie más fuerte ni la más inteligente la que sobrevive, sino la que mejor se adapta al cambio”.

Si esta velocidad de cambio nos hace desconocer cómo será mi entorno futuro ¿Cómo puedo prepararme hoy para él? ¿Cómo deben las organizaciones adaptarse a esta nueva corriente? La respuesta es sencilla, para poder sobrevivir y sobre todo para competir con éxito hay que adoptar un nuevo modelo de dirección: la dirección estratégica. Dicho así parece muy sencillo pero os aseguro que todavía hay muchas organizaciones donde lo urgente es prioritario a lo importante y todos los días hay que apagar fuegos: este “modelo” sencillamente es una barbaridad. Dejo para la reflexión otra frase de una de las personas más influyentes en el área del Management de los últimos tiempos: el gurú Peter Drucker que dijo algo así como “la planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”. Por tanto la planificación estratégica es indispensable para que cualquier organización, pública o privada, pueda anticiparse y responder con garantía a los cambios del entorno (mercado, competencia, tecnología, cultura, etc..), de otra forma no es posible crecer ni competir ni tan siquiera mantenerse.

Me gustaría compartir en esta editorial cinco factores sencillos pero críticos de excelencia organizativa que he identificado a lo largo de más de 20 años de contacto con empresas desde una organización pública, como es nuestra querida universidad que cada vez se va acercando más, aunque lentamente, al tejido empresarial.

El primer factor es la Cultura organizativa. Las organizaciones deben cambiar de paradigma y deben olvidarse de la clásica jerarquía organizativa: la nueva organización debe ser una organización plana orientada al aprendizaje continuo lo que le llevará a obtener nuevo conocimiento de las técnicas, de las tecnologías, de los mercados, de los competidores y de todo el entorno en general. Esto permitirá una continua evolución de los procesos y se conseguirá el mantenimiento sostenible en la sociedad y, sobre todo, tener una ventaja competitiva que hará estar en la vanguardia de la situación económica.

El segundo factor es el Clima organizacional. Para poder disponer de una cultura organizativa orientada al aprendizaje es necesario establecer una dinámica operativa con los elementos que realmente intervienen en esa cultura: las personas o como a mi gusta llamarlo el Talento. Las organizaciones deben adaptar el cambio para que los trabajadores vean en él una oportunidad para su mejora y el de la organización.

Debemos permitir que los trabajadores participen en el cambio y en la evolución de la organización. La estrategia de la organización debe considerar como principal directriz que lo más importante para el crecimiento de la misma es el desarrollo del talento de la gente que nos acompaña. La Dirección de la organización debe crear los mecanismos para desarrollar el talento de las personas y generar su compromiso a través de actitudes positivas y constructivas: el clima en la organización es fundamental para el desarrollo competitivo de la misma. Otro día prometo hablar más de algo tan crítico como la Gestión del Talento, de momento recomiendo cambiar el término “Gestión de los Recursos Humanos” por “Gestión del Talento”.

El tercer factor sería la Innovación. Si reflexionamos sobre la estrategia de algunas empresas de éxito: Microsoft, Apple, 3M, Dell, Ikea, Inditex, General Electric, Mercadona, Sony, Gillette, Nokia, Amazon, cada una es de un sector, cada una ofrece un producto/servicio distinto, pero todas tienen algo en común: la innovación.

Es importante destacar que cuando se habla de innovación, no se habla de innovación en un sentido estricto de producto/servicio, sino de innovación en un sentido mucho más amplio que abarca todos los conceptos empresariales: estrategia, procesos, gestión, productos/servicios, etc.

El cuarto factor sería la Orientación al cliente. Este cuarto elemento resulta crítico y fundamental en el modelo porque se ha invertido el paradigma que ha existido durante mucho tiempo (aunque todavía hay organizaciones que no le han dado la vuelta a la tortilla y acabará quemándose):

Hemos pasado de una revolución industrial donde el mensaje lo transmitía la empresa al consumidor: “Esto es lo que fabrico, ¿le gustaría adquirirlo?” a una Revolución del Consumidor donde el mensaje lo transmite el consumidor a la empresa: “Esto es lo que necesito, ¿podría fabricarlo?”

De esta forma las empresas se convierten en receptoras, con el hándicap de que no son las únicas que están en el mercado, por lo que se hace crítico el conocer las inquietudes de los clientes para poder establecer una relación duradera y beneficiosa para ambas partes. La disciplina del Marketing resulta fundamental en la estrategia de cualquier organización. En otro momento podemos hablar de cómo la empresa debe replantear su estrategia de marketing y considerar al cliente como un stakeholder fundamental en la dirección estratégica de la organización.

Por último nuestro quinto factor es La Integración de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’s) en las Organizaciones.

Si las empresas de hoy no asumen un planteamiento de sus sistemas informáticos como Sistemas de Información (SI), es decir, más allá de un mero software de soporte de funciones administrativas, y no aprovechan su verdadero potencial como generadores de ventajas competitivas desde una perspectiva de apoyo a la estrategia de la organización, sin duda su posicionamiento en el sector se verá perjudicado con el tiempo.

Es cierto que las PYME’s y otras muchas organizaciones están abordando programas de mejora continua y de reingeniería de negocio, para mantener la competitividad, pero en nuestro escenario español todavía queda mucho camino por avanzar. Las TIC’s han modificado completamente la dinámica económica, con su rápida evolución y difusión, que ha creado nuevas amenazas y oportunidades. Por ello, se necesita desarrollar nuevas habilidades, nuevas estructuras, nueva cultura y sensibilidad al cambio y nuevos instrumentos de apoyo: nuestro instituto de investigación ai2 es un ejemplo excelente de dinamización y apoyo al tejido empresarial. No olvidemos que las TIC’s son un facilitador, una herramienta que permite a las organizaciones la mejora de la productividad, flexibilidad, innovación y competitividad sostenible en el tiempo.


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