Empar Martínez asume desde este mes el cargo de Secretaria General de la Federación empresarial metalúrgica valenciana (Femeval), con 35 asociaciones y más de 3200 empresas asociadas. Toma el relevo de Alejandro Soliveres, que llevaba 30 años al frente de la federación. Martínez ha ejercido diversos cargos en la Generalitat, entre ellos el de secretaria autonómica de Economía en la Conselleria de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Consumo; la Dirección General de Industria, Energía y Minas, y fue directora general de Florida Universitaria. En esta entrevista nos cuenta cómo asume este nuevo reto, cuáles son sus principales líneas de actuación y cómo los institutos de investigación suponen para ella una alianza imprescindible para remontar las empresas del sector.
¿Cómo afronta este momento y cuáles son sus retos?
Con muchísima ilusión, porque es estar en primera línea de una organización muy sólida, precisamente porque ha tenido un buen liderazgo durante las últimas décadas. Tener unos pilares robustos nos permite pensar en cosas nuevas, poder crear sin tambalearnos. Para mí, la innovación es un must, pero lo puedes hacer mejor cuando tienes una buena base de la que partir. El nuevo plan estratégico que acaba de aprobar el comité ejecutivo también es un elemento que te da mucha fuerza y energía para poder desarrollar el trabajo.
¿Cuáles son esas nuevas líneas de actuación?
Lo primero que destacaría es nuestra misión, cuyo enfoque hemos actualizado y centrado en la competitividad de las empresas. Queremos liderar el sector para facilitar su competitividad. Si las empresas son competitivas, generarán empleo, y esa es nuestra forma de contribuir a un desarrollo económico sostenible en todos los sentidos: económico, social y medioambiental.
Nuestras grandes líneas estratégicas pasan por la capacitación, a través de una oferta de servicios integral y de calidad; por asegurar la sostenibilidad de la propia organización con la renovación de nuestra oferta; por la transformación cultural y digital de los propios procesos internos de la organización; y con nuestra proyección exterior, esto es, con trasladar los atributos de marca que representa Femeval en cuanto a sostenibilidad, solidez, renovación permanente y cooperación.
Otra de nuestras batallas es que seguimos teniendo un sector en el que las mujeres están infrarepresentadas. Como federación, vamos consiguiendo cosas a fuerza de hacer discriminación positiva y con campañas que dan visibilidad a mujeres emprendedoras que se han formado, trabajan o dirigen empresas del metal, como es “Mujeres del metal”.
¿Cuáles son las principales demandas del sector de cara a la Federación?
Si algo piden las empresas, es talento. Y yo creo que es una señal muy positiva de la evolución del sector a lo largo de los siglos XX y XXI. Hoy ya no es necesario defender la importancia del talento para que una organización avance y sea competitiva. Nuestras empresas tienen clarísimo que necesitan personal cualificado a muchos niveles.
“Hay nuevas demandas, como todo lo que tiene que ver con la hibridación en la movilidad o la aplicación de la IA a diferentes ámbitos, incluidos los procesos de automatización”
En esa línea, hace unos meses Femeval lanzaba un ambicioso plan de formación para impulsar la cualificación del sector. ¿Cuáles son sus principales medidas?
Ejecutamos una media anual de 200 acciones formativas, con más de 2650 participantes. Es importante ver la necesidad de nuevas competencias, nuevas demandas, como todo lo que tiene que ver con la hibridación en la movilidad o la aplicación de la IA a diferentes ámbitos, incluidos los procesos de automatización. Pero también formación en cualificaciones tradicionales de altísima demanda, como pueden ser la soldadura o el mecanizado. Hay mucho empleo y mucha demanda de trabajo en esas competencias.
El trabajo de digitalización de pymes ha sido una de las líneas en las que más se ha insistido desde Femeval en los últimos años, con la puesta en marcha de la Oficina Acelera Pyme (OAP). ¿Qué necesidades han detectado en este sentido y qué retos se plantean a corto plazo?
Las empresas grandes y medianas tienen clarísimo que la introducción de automatización y tecnología da saltos enormes en productividad y, además, tienen una cierta capacidad de inversión y se pueden tomar más fácilmente decisiones de ese tipo. Sin embargo, en la pyme ese tipo de saltos es mucho más complicado y la mejora en productividad que se produce es total. La digitalización de la pyme y, especialmente, la identificación de sus necesidades de innovación, sigue siendo el gran reto. Nuestra misión en la OAP es ayudar a identificar no solo dónde te duele, sino cuál es el origen del dolor. Por tanto, estamos facilitando un asesoramiento previo, un diagnóstico para que las empresas también aprendan a autodiagnosticarse o que tengan un diagnóstico inicial desde el cual sean capaces de remitir a especialistas. Nosotros hacemos un primer chequeo y a partir de ahí remitimos a institutos como el vuestro u otros centros, donde hay expertos que sí pueden generar soluciones.
“Nosotros hacemos un primer chequeo y a partir de ahí remitimos a institutos como el vuestro, donde hay expertos que sí pueden generar soluciones”
En esta línea, ¿qué papel concreto cree que pueden jugar alianzas como la que tienen con institutos de investigación, como en este caso es ser miembro del Patronato de empresas del Instituto ai2 de la UPV?
Para mí la colaboración con institutos como el vuestro es esencial y estratégica tanto para la federación como para las empresas a las que representamos y cuya competitividad queremos impulsar. Creemos que con la UPV tenemos una capacidad muy potente de generar alianzas, y de explotar y desarrollar el talento que hay allí. Abro desde aquí la puerta a que se lancen propuestas que podamos canalizar con las empresas y al revés. Creo que en los institutos universitarios y tecnológicos hay un activo de personal investigador y de conocimiento científico con un enfoque hacia la transferencia muy importante y que pueden hacer una gran aportación a las empresas.
De hecho, en Femeval creamos hace unos meses una Comisión de Transferencia de Conocimiento porque creemos que es muy importante que la relación universidad-empresa sea permanente, no puntual, y activar mecanismos de transferencia y cooperación con las universidades y el entorno científico.
Ya hemos lanzado varias campañas en este sentido, como “La nueva era del metal”, para deshacer creencias erróneas sobre el sector y dar a conocer lo que significa trabajar en el metal desde una ingeniería o desde una FP.
¿Cree que en la innovación y cooperación con la universidad y el conocimiento está la clave para luchar contra la caída del empleo y la actividad registrada en los últimos semestres en el sector del metal o piensa que invertir esa tendencia pasa por otras soluciones?
La cooperación con las universidades puede facilitar que las empresas se puedan diversificar con nuevos talentos, y se puedan mantener y generar nuevos empleos. La cualificación genera oportunidades de diversificación porque gran parte de esa caída de empleo se explica por la diversificación transitoria que está atravesando la transformación de la movilidad, el sector de la automoción. Ahí se concentra la pérdida de empleo de los últimos meses y quiero pensar, por la información de la que dispongo, que esta situación es transitoria. No lo digo solo como un deseo, sino como algo basado en los datos de los que dispongo. ¿Qué debemos hacer las asociaciones intermediarias? La recualificación de trabajadores y competencias es fundamental. Todo lo que nos permita estar muy preparados para esa nueva movilidad es clave.