Un equipo de investigadores del Instituto ai2 de la Universitat Politècnica de València trabajan en el desarrollo de nuevos sistemas inteligentes de gestión energética para viviendas, capaces de optimizar el uso de energías renovables, su almacenamiento y la gestión de otras tecnologías como la aerotermia o la microgeneración con hidrógeno. El proyecto DEMMORA propone soluciones avanzadas basadas en control predictivo por modelo (MPC) y optimización multiobjetivo no solo con el reto de mejorar la eficiencia energética de estos sistemas, sino su consiguiente repercusión en la factura eléctrica manteniendo el confort doméstico.
El proyecto está liderado por los investigadores del ai2 Juan Manuel Herrero Durá y Javier Sanchis Sáez, y se enmarca en las prioridades europeas de transición energética y descarbonización, en un contexto en el que el sector residencial concentra alrededor del 30 % del consumo energético en la Unión Europea.
Uno de los principales retos de la transición energética en el ámbito doméstico es precisamente la gestión eficiente de sistemas complejos, en los que conviven generación fotovoltaica, almacenamiento eléctrico y térmico, redes eléctricas con precios variables y demandas energéticas inciertas.
Para dar respuesta a este desafío, DEMMORA desarrolla nuevas estrategias de control predictivo que permiten anticipar el comportamiento futuro del sistema y tomar decisiones óptimas en tiempo real, teniendo en cuenta múltiples objetivos de forma simultánea: el coste, el impacto ambiental y el confort de las personas usuarias.
“Nuestro objetivo es avanzar hacia sistemas de gestión energética capaces de tomar decisiones inteligentes, robustas frente a la incertidumbre y viables desde el punto de vista computacional, para que puedan implantarse en viviendas reales”, explica Juan Manuel Herrero Durá, investigador principal del proyecto.
Entre un 20% y un 30% menos de consumo
Las metodologías desarrolladas en DEMMORA durante los próximos tres años se aplicarán y validarán en dos configuraciones residenciales representativas: por un lado, viviendas equipadas con aerotermia y paneles solares, con baterías eléctricas y sistemas de almacenamiento térmico; por otro, en sistemas de microgeneración (MicroCHP) basados en pilas de combustible de hidrógeno, que producen simultáneamente energía eléctrica y térmica.
Los investigadores estiman que la aplicación de estos sistemas puedan permitir reducciones del consumo energético doméstico de entre un 20 % y un 30 %, lo que se traducirá en ahorros económicos significativos para los hogares, así como en una disminución de las emisiones de CO2.
Además, el proyecto contempla la protección de los resultados mediante patentes y su transferencia tecnológica, con el objetivo de acercar estas soluciones al mercado y favorecer su implantación a gran escala en viviendas reales y plataformas industriales de control.