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Martín Mellado, investigador del ai2: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais"

Martín Mellado, investigador del ai2: "Yo he visto cosas que vosotros no creeríais"

No, no soy un replicante ni he estado más allá de Orión viendo naves de ataque, pero me encanta el monólogo conocido como “Lágrimas en la lluvia” de Roy Batty. Es, probablemente, el mejor discurso en el cine de ciencia ficción y ha servido como inspiración de muchas canciones, películas y obras de literatura. Y también para mí, que en mis últimos momentos como investigador del Instituto ai2, quizás me siento hoy un poco como Roy, aunque sin el agobio por la persecución de Rick Deckard. Por eso, me gustaría contaros algunos momentos y recuerdos que he vivido en el ai2, resaltando los que más me han marcado tanto en mi vida profesional como en la personal.

Ya hace más de veinte años, la creación del instituto representó un punto de inflexión para mí, y por ende, para el grupo de robótica. Su fundación como instituto y la asignación de espacios en la Ciudad Politécnica de la Innovación, CPI, fue el detonante de una escisión del grupo de investigación de robótica en dos grupos independientes. Esta separación, que realmente ya era efectiva, representó que yo asumiera la responsabilidad del grupo y que participara activamente en los foros de toma de decisiones del ai2.

En 2004, con la terminación de la primera fase de la CPI, vimos la oportunidad de desplazarnos como grupo ocupando espacios del ai2, en la CPI. Este hecho no representaba sólo tener un despacho nuevo en un edifico laberíntico, era también un cambio de orientación profesional: el nuevo entorno presentaba la posibilidad de ampliar la dedicación a la investigación aplicada y su transferencia hacia el mundo industrial, cuestiones que me atraían enormemente.

En paralelo, asumí el cargo de secretario del ai2, que ostenté durante más de 7 años. Fue una época con un intenso aprendizaje, en la que me involucré fuertemente en muchas actividades de gestión. De hecho, haber sido secretario del instituto me sirvió para indagar y conocer, lo que no significa necesariamente comprender, los entresijos internos de la universidad y su gestión. Y solo de algunos, que dominar todos resulta más difícil que ver rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. En esa época se definieron los estatutos del instituto, se creó su Patronato, se realizó la primera memoria quinquenal y otras posteriores, se puso en marcha la edición de boletines de noticias del ai2, se consiguieron cinco plazas de Personal de Apoyo a la Investigación, conocidas como PAIs, se organizaron jornadas temáticas y un largo etcétera. Estoy enormemente satisfecho de haber participado en todas estas actividades, en algunas de ellas siendo su impulsor, aunque fuera a costa de una gran dedicación de tiempo.

Esa época me permitió profundizar en las actividades que realizaban el resto de grupos del ai2 y sobre todo, conocer a sus investigadores y aprender de ellos. El simple hecho de revisar las memorias del instituto o de escribir los boletines permite estar al tanto de lo que cada grupo cuece en sus laboratorios. Asimismo, la estrecha colaboración con la gerencia y los servicios administrativos permite aprender cómo plantear un proyecto de transferencia a las empresas desde la fase de presupuesto inicial a la finalización del proyecto, incluyendo las engorrosas tareas de acordar las cláusulas del contrato o realizar la facturación correspondiente. ¡Unas buenas prácticas!

Recuerdo con especial cariño haber organizado para el instituto ai2 la primera jornada de robótica en 2005. Luego le siguieron nueve más y fueron las precursoras de otras jornadas en distintas temáticas y de las actuales jornadas de transferencia que sigue organizando el ai2. Pasé de los esfuerzos y agobios de romper el hielo con la primera jornada para definir su formato y resolver todos los aspectos de su puesta en marcha, a considerar la organización de eventos como una actividad muy llevadera, incluso placentera. Inauguración del LASA, jornadas de transferencia, presentación del Laboratorio Testea Padel, Jornadas Nacionales de Robótica… Sí, me temo que llegué a cogerle gustillo al tema.

Debo reconocer que pertenecer al instituto ai2 abre muchas puertas profesionales. En mi caso, una de las más significativas de todas fue la colaboración con Dulcesol, actualmente Grupo Vicky Foods, que me llegó, como muchas otras, desde el ai2. Durante casi 14 años se sucedieron los proyectos y convenios de I+D+I, algunos de ellos con resultados puestos en marcha en su planta de producción. Además de muchos contactos con empresas y entidades del entorno, el apoyo del ai2 también es ventajoso en las relaciones internacionales. Por ejemplo, con las mantenidas durante muchos años con la Technische Universität Kaiserslautern y su centro de investigación DFKI o las más esporádicas con ciertas universidades sudamericanas.

Dejadme que os cuente una anécdota. Tras siete años de secretario, yo tenía previsto presentarme como candidato a las elecciones de director, previstas para finales de 2012. Creo recordar que incluso lo tenía hablado con el equipo directivo. Pero el rector adelantó la fecha de las elecciones unos meses, los suficientes para que no cumpliera los requisitos al no haberse publicado la resolución de los sexenios de investigación, por lo que no podía presentarme como candidato. Curiosamente, la resolución llegó tras las elecciones, pero antes de la toma de posesión del nuevo director. ¡Menos mal que fue así! Estoy convencido que hemos salido ganando con este hecho.

Pero de todo este camino en el ai2, me quedo con lo mejor: las personas con las que he compartido tantos momentos. Permitidme que me despida de todas vosotras y todos vosotros, investigadores del instituto ai2, nombrando en vuestra representación a los anteriores directores del ai2, Paco Morant, Roberto Vivó y Paco Blanes, así como al actual director Ramón Blasco, agradeciéndoles por su apoyo. Aunque también podría haberos personalizado en Pedro Albertos y Alfons Crespo, los promotores de esta aventura del ai2. Gracias por crear y dirigir con éxito esta empresa. Extiendo este agradecimiento a los gerentes, tanto al primero, José Luis Miñana, con quien llevé y aún llevo una relación especial, como de su sucesora Marta Carsí, y del gerente actual, y espero que por muchos años, Miguel Esparza (¡ánimo con la oposición!). De vosotros tres he aprendido muchísimo. ¡Mil gracias! También al personal que ha estado adscrito al ai2, como José Rodríguez, Ana Alcalá, Miguel Albero, Rosalía Jordán, Rosa Martínez, Manuela Molins, Mercedes Salazar… Me habéis ayudado y me habéis soportado. ¿Qué más puedo pedir? Y no me quiero olvidar de nuestra periodista, Mariola Serna, siempre voluntariosa para difundir lo que hacemos.

Quiero destacar, dentro de las colaboraciones con Dulcesol, la apuesta firme de Rafael Juan, el decidido apoyo de Salvador Estevan y la implicación de Cristian Serra. Y si es momento de agradecimientos, no quiero olvidarme de algunas personas de patronos del ai2 que también han sido importantes, como Alberto Garés (ABB), Fran Galindo (SMC) siempre dispuesto a ayudarnos, Juan Ramón Bea gerente de INTRA y especialmente Borja Coronado de CFZ Cobots, no solo por su trato profesional, sino también humano y cercano. También quiero nombrar a Jordi Piedra, CEO de Testea Padel, por permitirme llevar un proyecto que combina trabajo y placer, robótica y pádel. Quiero seguir vinculado a este proyecto, que nos va a dar muchas alegrías.

En este largo recorrido, hay días que son buenos y fáciles de llevar. Pero también los hay más difíciles. Es en esos días cuando más se agradecen las bajadas al café con quienes compartimos ubicación en la CPI. Por muy malo que sea el día, esos momentos lo hacen siempre llevadero. Toni Correcher, Antonio Sánchez, Carlos Ricolfe, Ángel Valera, Enrique Bernabeu, … Ha sido un placer compartir esas charlas y esos ratos de desahogo. Y muy, muy especialmente, quiero reconocer a aquellas personas que han estado bajo mi cargo en estos últimos años en el ai2, con los que he compartido muchas horas de trabajo, y también de esparcimiento. Carlos Blanes, Carlitos Catalán y Pablo Beltrán; Sandra Moreno y Marta Payá; Pablo José Gijón, Ángel Soriano, Pep Pons, Marta Carrasco, Miquel López… seguro que me olvido de alguien. Lo siento. Espero haber puesto mi granito de arena en que aprendierais tanto profesionalmente como personalmente. Y a combinar ambos aspectos para disfrutar de la vida mientras se trabaja. No podéis negarme que hay quien juega al pádel o hace cerveza casera por mi culpa. ¡Qué grandes sois!

Las personas. Su compañerismo. Su amistad. ¡Vuestro afecto! Es lo que se quedará para siempre en mi memoria. Lo otros recuerdos, pues… Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de jubilarse.